04/03/2023
WIP. Conocí la acuarela a los dieciséis. Entonces compré mi primera caja Schminke y lápices acuarelables Caran d’Ache. Tres años después, gracias a un gran profesor, durante la carrera, volví a trabajar con ella. Se trata de una técnica poco mimada en las facultades de Bellas Artes. Espero que, en una de esas oleadas que llegan cada cierto tiempo por volver a apreciar “lo de antes”, alguien caiga en la cuenta de su complejidad e importancia.
Hace unos años, durante una temporada en que físicamente no tenía fuerzas para trabajar los formatos “potentes”, busqué mis cajas metálicas de acuarelas. Quería pintar, aunque fuera sentada. Desde entonces, me expreso a través de ella. Si para mí, pintar es, a pesar de mi vocación, el trabajo más complicado que haré, la acuarela me impulsa al más difícil todavía.
Cuando alguien me pregunta sobre la acuarela, yo le explico algo así como: -haciendo un símil entre la escultura y la pintura, el modelado en que ponemos y quitamos materia, equivaldría aproximadamente al acrílico. Con la talla, sólo podemos robar materia a un bloque, y en acuarela algo similar, aunque sea al contrario, solo añadir color. El margen de error desaparece absolutamente. Cuando pinto al óleo me gusta trabajarlo como la acuarela. Superpongo muchas capas muy aguarraseadas. Cuando pinto acuarela, me gusta incidir en alguna zona para conseguir colores muy cubrientes y vibrantes.