17/09/2025
Forjado por elfos oscuros en cavernas prohibidas, el artefacto vibraba con una energía inquietante. Los druidas lo reclamaron, purificándolo con cantos antiguos. Enterrado en la raíz del manantial naciente, extendió su poder: espinas de luz repelían intrusos, sombras guardaban el agua. De ese origen sagrado brotó el río, nutriendo aldeas y ciudades, hasta besar el mar eterno.