05/07/2026
Me indigna ver que en Santanyí los restaurantes pueden dejar sus terrazas montadas toda la noche, sin cadenas, con las mesas, las sillas e incluso las flores encima, y nadie toca absolutamente nada.
En cambio, en Cas Concos hay quien tiene la desfachatez de entrar haciendo carreras con un coche por el centro del pueblo y llevarse una mesa con cuatro sillas. No importa que sea una mesa de 30 euros o cuatro sillas de plástico de la cervecera. Lo grave no es el valor de lo robado, sino la falta total de respeto y de civismo.
Quien hace algo así no perjudica solo a un negocio; perjudica la imagen de todo un pueblo.
Ojalá no puedan disfrutar ni un solo día de lo que se han llevado.
Vergonzoso. Repugnante. Inaceptable.