Con una sólida base asentada en los valores propios de la empresa familiar, y consolidados por su fundador, la cultura empresarial de Casademont está enfocada a un objetivo esencial: dar valor a la carne elaborando los mejores embutidos para el consumidor final. La apertura de los mercados exteriores y la clara apuesta de Casademont por vender sus productos no sólo en Europa, sino en el resto del
mundo, hicieron necesaria la adaptación de la producción a los elementos singulares de cada mercado de destino. La apuesta salió bien, y a día de hoy Casademont exporta el 45% de su producción a 70 países de los 5 continentes. Con el fallecimiento de Jaume Casademont en diciembre de 2005, la empresa abre una nueva etapa dirigida y promovida por su hija, Adriana Casademont. En un sector tan atomizado como el de la carne, con más de 4.000 industrias en España, era necesario dar un golpe de timón que permitiera afrontar los próximos años con la seguridad de una compañía puntera.