16/09/2026
Estos días sigo reflexionando…
Hay momentos y épocas del año en los que los negocios rurales debemos adaptarnos a lo que somos y a nuestras posibilidades reales. Organizamos los horarios, respetamos el descanso del personal y cumplimos con el convenio de hostelería.
Los turistas siguen llegando, pero algunas veces encuentran establecimientos cerrados. No porque no queramos trabajar, sino porque nos resulta imposible abrir todos los días y cubrir todos los horarios cuando falta personal.
Mientras tanto, muchas administraciones siguen sin ver nuestros verdaderos problemas.
Por eso pedimos algo muy sencillo: antes de venir a cualquier pueblo, llamad, consultad y reservad. El mundo rural no funciona como una ciudad, donde siempre hay otro establecimiento abierto a pocos metros.
Aquí somos pocos y hacemos todo lo posible por atender bien, cuidar a nuestros trabajadores y mantener las puertas abiertas.
A veces parece que la gente cree que sostener un negocio en una zona rural es fácil. Pero detrás de cada luz encendida hay muchas horas de trabajo, esfuerzo, incertidumbre y personas que siguen resistiendo para dar vida a nuestros pueblos.
No queremos privilegios. Solo comprensión, respeto y que se conozca nuestra realidad.
Porque mantener abierto un negocio rural también es defender el territorio. ❤️
📸 Rafael Vargas
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