09/05/2025
Una mujer elegante llegó sola a un hotel de lujo. Al acercarse a recepción, sonrió y habló con firmeza:
—Quiero la mejor habitación que tengan. Hoy es mi cumpleaños… y quiero darme un gusto —dijo la mujer.
El recepcionista asintió, revisó el sistema y le entregó la llave de la suite más exclusiva.
Al día siguiente, la mujer bajó a la recepción para hacer el pago. El mismo recepcionista la atendió con amabilidad.
—Su total es de 100.000 pesos, señora —dijo el recepcionista.
La mujer lo miró sorprendida, frunció el ceño y alzó la voz:
—¿¡100.000 por una sola noche!? Eso es una locura. ¡Exijo una explicación! —dijo la mujer.
Pidió hablar con el gerente del hotel. Minutos después, un hombre de traje oscuro se acercó con cortesía.
—Buenos días, señora. ¿Cuál es el problema? —preguntó el gerente.
—Este precio es absurdo. Solo dormí una noche. No tomé nada del minibar, no pedí servicio a la habitación, no usé la piscina, ni bajé al restaurante. ¿Por qué me cobran tanto? —dijo la mujer.
—Señora, en este hotel el precio incluye muchos servicios: piscina climatizada, centro de conferencias, espectáculos en vivo, acceso al spa… Todo eso está incluido en la tarifa —respondió el gerente.
—¡Pero yo no usé nada de eso! —dijo la mujer, indignada.
—Lo entiendo, señora, pero estaban a su disposición. Usted pudo haberlos disfrutado si lo deseaba —respondió el gerente, con tranquilidad.
La mujer respiró hondo, sacó su chequera y escribió un cheque con calma. El gerente lo recibió y, al ver la cifra, quedó desconcertado.
—Disculpe… Este cheque es solo por 10.000 pesos —dijo el gerente.
—Correcto. Le estoy descontando 90.000 por meterse conmigo anoche —dijo la mujer, mirándolo a los ojos.
El gerente se escandalizó, retrocedió un paso y exclamó:
—¡¿Qué?! ¡Pero eso nunca ocurrió! —dijo el gerente, casi gritando.
La mujer sonrió con serenidad, como quien da una lección que jamás se olvida.
—Yo también estuve disponible. Usted pudo haberlo hecho… pero no lo hizo —dijo la mujer.
Reflexión:
No cobres por lo que pudo haber pasado si no aceptas lo que pudo haberte pasado.
Cobrar por oportunidades no aprovechadas, por servicios que no se usaron, es como exigir pago por un encuentro que nunca ocurrió. La coherencia y la ética siempre valen más que cualquier tarifa.
¿Qué opinas de esta pequeña reflexión?