Este establecimiento está presente y es testigo de la movida barcelonesa desde finales del siglo XIX. En 1940 el local cambia de manos y pasa a denominarse Ca L’Estevet, no obstante, también era conocido como “La Mariona”, hija del propietario que atendía en un principio a la variopinta clientela con desparpajo y gracia memorables. Ca L’Estevet consta en la historia de la ciudad como aglutinador d
e determinados núcleos de la sociedad barcelonesa, que tuvo su gran momento a partir de la formación y desarrollo de la inefable “gauche divine”. La mesa del fondo del restaurant, auténtico “privado” que solía tomarse al asalto o bajo consigna, fue lanzado a la fama por Alberto Oliveras, Català Roca, Marc Aleu y otros, noctámbulos significados, entonces. De día el alma de la misma fue Xavier Corberó, puntal de la actividad social y artística que tenia la mesa del fondo de Ca L’Estevet su punto de referencia. La mesa, según se han sucedido las modas y los tiempos, ha sido ocupada po la trouppe de La Chunga, Analia Gadé o Vicente Parra, e incluso por la peña que acudía puntualmente a presenciar los combates de boxeo en el desaparecido “Price”. Alberto Puig Palau, Gades, Serrat, Ibáñez Serrador y tantos otros farjaron algún que otro proyecto sentados a la mesa. La redacción de La Vanguardia copaba su aforo al mediodía, y hoy son los dos centros culturales de referencia, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) y el Centro de Cultura Contemporanea de Barcelona (CCCB), así como de las Universidades colindantes, mientras que de noche se mantiene como uno de los más tradicionales puntos de encuentro.