23/09/2026
Hay productos cuya belleza empieza mucho antes de llegar al plato.
La flor de calabacín es delicada, efímera y profundamente ligada a la temporada. Su vida es breve y quizá por eso nos gusta especialmente trabajarla cuando llega su momento.
En Plëgat la rellenamos de sang en ceba, uno de esos sabores que hablan de nuestra tierra y de nuestra memoria, y la acompañamos con consomé de café.
Una flor que dura poco. Un plato que habla de dónde venimos.