30/05/2026
El día empieza mucho antes de que llegue el primer comensal.
Empieza con el sonido de la cocina encendiéndose, con el producto sobre la mesa, con el equipo mirando lo que trae la temporada y pensando cómo contarlo esta vez.
Hay fondos que necesitan tiempo.
Verduras que se limpian con cuidado.
Salsas que se prueban una y otra vez.
Platos que cambian hasta encontrar su punto.
Mientras tanto, la sala también se prepara.
Las mesas, las copas, el vino, la luz entrando por los cristales, Alicante al fondo.
Y cuando todo está listo, empieza lo importante: recibir, acompañar y dejar que cada persona viva el menú a su manera.
Porque La Ereta no es solo lo que se cocina.
Es todo lo que sucede para que alguien pueda sentarse, mirar al Mediterráneo y disfrutar sin prisa.