05/02/2026
No cualquiera puede llamarse “artesano”. En Castilla y León, la ley es clara y exigente para proteger este oficio y a los consumidores que buscan calidad auténtica. Para usar el distintivo de “Producto Artesano de Castilla y León”, los productores deben cumplir requisitos estrictos que garantizan origen, método y profesionalidad.
1. Estar inscrito en el Registro de Artesanía de Castilla y León y formar parte de asociaciones reconocidas, demostrando que su actividad principal es la producción artesanal.
2. Usar predominantemente materias primas de la región, priorizando proveedores locales y sostenibles.
3. Seguir procesos de elaboración mayoritariamente manuales o con maquinaria adaptada a pequeña escala, sin industrialización masiva.
4. Garantizar trazabilidad completa: desde la materia prima hasta el producto final, con controles de calidad documentados.
5. Cumplir normativas sanitarias y de etiquetado específicas, indicando claramente origen, proceso y fecha de elaboración.
Estos requisitos, regulados por la Ley 12/2002 de Artesanía de Castilla y León y el Decreto 11/2013 que regula el distintivo, aseguran que cuando ves ese sello en un queso, embutido o conserva, sabes que detrás hay un profesional que vive de su oficio, respeta la tierra y te ofrece lo mejor de nuestra tradición. Comprar artesanía certificada es comprar confianza.