07/01/2022
LA LEYENDA DEL CUARTO REY MAGO
Cuenta la leyenda que en aquellos tiempos existió un cuarto Rey Mago de nombre Artabán, que también vio brillar una estrella sobre el cielo de Belén y decidió seguirla.
Como regalo pensaba ofrecerle al Niño un cofre lleno de perlas solo que como en el camino fue encontrando mucha gente pobre enferma y como era un Rey con un corazón tan grande y lleno de hermosos sentimientos, se quedaba con ellos el tiempo necesario para aliviarles las p***s y antes de continuar su camino les regalaba una de estas perlas.
Fueron tantos los miserables que Artabán ayudó en su camino, que cuando llego a Belén, el niño había huido ya con sus padres hacia Egipto pues Herodes quería asesinarlo.
Artabán siguió sus pasos sólo que desafortunadamente ya no había estrella que lo guiara . Este Rey Mago buscó al niño por mas de 30 años y siguió ayudando a cuanto miserable se cruzaba por su camino .
Un día 33 años después llegó a Jerusalén y le llamaron la atención los gritos de una multitud enardecida exigiendo la muerte de un hombre, al acercarse a ese hombre y mirarlo a los ojos vio que aquel miserable a punto de ser crucificado no era otro sino aquel niño por quien tanto tiempo había buscado.
La tristeza y el dolor llenaron su corazón y el ya viejo, cansado y sin tener ya razón para seguir, se fue a una humilde pocilga en un rincón de Jerusalén a esperar su muerte y así seguir al Niño hasta el cielo y pedirles perdón a él y a sus padres por no haber llegado.
Ap***s habían pasado tres días cuando una luz muy brillante, mucho más brillante que la luz de la estrella que él había seguido hace ya mas de 30 años llenó su habitación ¡Era el resucitado que venía a su encuentro!
El Rey Mago cayó de rodillas y buscando en el cofre tomo la última perla que quedaba en este y ofreciéndosela a Jesús le pidió perdón por no haberlo ayudado por llegar demasiado tarde
Jesús le tomo la mano y le dijo: "Tu no fracasaste, al contrario me ayudaste durante toda tu vida. Yo estaba desnudo y me vestiste. Yo tuve hambre y me diste de comer. Tuve sed y me diste de beber. Estuve preso y me visitaste, pues yo estaba en todos los pobres que ayudaste en tu camino. Muchas gracias por tantos regalos de amor, ahora estarás conmigo por siempre , pues el cielo será tu recompensa".
De esta manera Artabán se elevó al cielo y desde entonces es una estrella más en ese enorme firmamento de luceros y bendiciones que nos iluminan e ilusionan cada día.