18/02/2026
La escena ocurre en el planeta ficticio Miller, que orbita muy cerca del agujero negro Gargantúa en la película Interstellar. La idea central está basada en un fenómeno real predicho por la teoría de la relatividad general de Albert Einstein: la dilatación gravitacional del tiempo.
Según esta teoría, cuanto más intensa es la gravedad, más lento transcurre el tiempo para quien se encuentra en ese entorno, en comparación con alguien ubicado lejos del campo gravitatorio. En el caso de Gargantúa, se trata de un agujero negro extremadamente masivo y en rápida rotación. Esa combinación permite que exista una órbita estable muy cercana sin que el planeta sea destruido de inmediato.
En la película se plantea que una hora en la superficie de Miller equivale aproximadamente a siete años en la Tierra. Si se traduce esa proporción, cada pocos segundos en ese planeta representan días completos en nuestro mundo. El efecto sonoro del “tictac” que se escucha durante la escena fue diseñado para reflejar esa diferencia extrema: cada intervalo simboliza el paso de un día en la Tierra.
Aunque la historia es ficción, la física detrás del concepto no lo es. El modelo del agujero negro fue desarrollado con asesoría científica del físico Kip Thorne, premio Nobel, y las ecuaciones utilizadas parten directamente de la relatividad general. La escena es una dramatización, pero ilustra de forma impactante cómo el tiempo no es absoluto, sino que depende de la gravedad y del movimiento.