Le Petit Jardin

Le Petit Jardin Cocinando los productos de nuestro huerto...
(241)

Hola Toditos Todos: Para este fin de semana, entre los entrantes, tenemos crema de tomate asado con burrata, ensalada de...
15/05/2026

Hola Toditos Todos:

Para este fin de semana, entre los entrantes, tenemos crema de tomate asado con burrata, ensalada de vainitas y salmón ahumado, camarones al pastis, mejillones en salsa de curry suave y volovanes de cordero.

Los platos principales incluyen pesca del día, confit de pato, lomo de cerdo con salsa de mostaza y miel, pasta con lomo fino de boeuf, bouef con salsa de cebolla caramelizada y cola de toro en croute.
Síguenos Instagram Facebook
Ir al menú de esta semana
Hacer una reserva
Aigues-Mortes

La ciudad de Aigues-Mortes, en el sur de Francia, debe su nombre al latín aquae mortuae, que significa «aguas muertas», aunque la salina de 8.000 hectáreas (una de las mayores de Europa) está muy viva y alberga una rica biodiversidad.
Aigues-Mortes
La sal marina que se produce aquí no solo es muy apreciada por los chefs, sino que también es un símbolo del sur de Francia. Su historia se remonta a la antigüedad, cuando las lagunas de agua salada que rodean Aigues-Mortes, en lo que hoy es la región de la Pequeña Camarga, fueron explotadas por primera vez por griegos y romanos.

En el siglo XIII, el rey Luis IX convirtió Aigues-Mortes en una ciudad fortificada y un importante centro de producción de sal. Posteriormente, en 1856, varios pequeños productores unieron fuerzas para formar la empresa Salins du Midi, y en 1995 se creó la marca Saunier de Camargue, con la flor de sal como producto estrella.

Hoy en día, la empresa forma parte del grupo Compagnie des Salins du Midi et des Salines de l’Est, que opera en las costas atlántica y mediterránea de Francia. Sin embargo, sigue siendo una empresa familiar, con valores artesanales como pilar fundamental: los salineros aún recolectan la sal a mano durante los meses más cálidos, cuando el agua canalizada del mar se evapora con el sol y el viento, dejando un residuo blanco puro. Este contrasta con el llamativo color rosa del agua, causado por la microalga Dunaliella salina, rica en carotenoides. Los camarones se alimentan de esta alga y los flamencos de los camarones, por lo que también adquieren ese color rosado.
Salinas
Los salineros controlan los niveles de evaporación en las diferentes secciones de las salinas y los niveles de minerales de la sal, especialmente el magnesio. Esto es particularmente importante para la flor de sal, que requiere mayores niveles de magnesio para su formación. Cuando los niveles son los adecuados, se forman en la superficie del agua unos "pétalos" cristalinos de sal que se transforman en una costra escamosa; de ahí su nombre: flor de sal.
Salineros
Con su sabor limpio y salobre, y su textura húmeda pero crujiente, la flor de sal es una sal de primera calidad que se utiliza para dar el toque final a los platos. La Flor de Sal de Camargue cuenta con su propia Indicación Geográfica Protegida (IGP). La estructura de los gránulos de sal que componen la flor de sal tarda más en disolverse en la lengua que la sal común, por lo que puede dar la impresión de ser más salada, incluso en la misma cantidad. Ofrece un perfil de sabor complejo pero equilibrado, con notas de magnesio y otros minerales, e incluso un aroma a violeta. No es de extrañar que este clásico francés sea conocido como el "caviar de la sal".

Te enviamos un abrazo
Giovanni, Maria Eliza y toda la familia Le Petit

Hola Toditos Todos:On the menu for this weekend, among the appetizers I have cream of roasted tomato soup with burrata, ...
15/05/2026

Hola Toditos Todos:
On the menu for this weekend, among the appetizers I have cream of roasted tomato soup with burrata, green bean and smoked salmon salad, shrimp al pastis, mussels in a mild curry sauce and rack of lamb vol-au-vent.
Main courses include peche du jour, duck confit, pork loin with honey mustard sauce, pasta with beef tenderloin, beef with caramelized onion sauce and oxtail en croute.
Follow us Instagram Facebook
Go to this week's menu
Make a reservation
Aigues-Mortes
The southern French town of Aigues-Mortes gets its name from the Latin aquae mortuae, meaning dead waters, although the 8,000-hectare salin (salt production site) – one of the largest in Europe – is very much alive and supports a rich biodiversity.
Aigues-Mortes
The sea salt produced here is not only prized by chefs, but it is also synonymous with the south of France. The story behind it goes back as far as antiquity, when the saltwater lagoons around Aigues-Mortes, in what is now the Petite Camargue area, were first worked by the Greeks and Romans.
In the 13th century, King Louis IX developed Aigues-Mortes into a fortified town and salt production hub. Later, in 1856, multiple small producers joined forces to form the Salins du Midi company, and in 1995 the Saunier de Camargue brand was created, with fleur de sel its flagship product.
Today, the company is part of the Compagnie des Salins du Midi et des Salines de l’Est group, which operates on the Atlantic and Mediterranean coastlines of France. But it remains family-run, with artisanal values at its core – the sauniers (salt workers) still harvest by hand during the warmer months, when the water channeled from the sea evaporates under the sun and wind, leaving a pure white residue of salt. This contrasts with the strikingly pink color of the water, caused by the microalga Dunaliella salina, which is rich in carotenoids. The shrimp eat this and the flamingos eat the shrimp, which is why they too turn pink.
Salin
The sauniers monitor the levels of evaporation in the different sections of the salins, and the mineral levels of the salt there, particularly magnesium. This is especially important for fleur de sel, which requires higher magnesium levels to form. When the levels are right, crystalline ‘petals’ of salt form on the surface of the waters, blooming into a flaky crust - hence, fleur de sel (flower of salt).
Sauniers
With its clean, briney flavor, and moist, yet crunchy texture, fleur de sel is a premium style of salt used to finish dishes, and Fleur de Sel de Camargue has earned its own PGI designation. The structure of the salt granules that make up fleur de sel take more time to dissolve on the tongue than normal salt, so it can give the impression of being “saltier,” even in the same amount. They deliver a complex but well-rounded flavor profile with notes of magnesium and other minerals, and even an aroma of violet. Little wonder this French classic is known as the ‘caviar of salt’.
Te enviamos un abrazo
Giovanni, Maria Eliza y toda la familia Le Petit Ver menos

Hola Toditos Todos: Para el fin de semana del Día de la Madre, el menú incluye, entre los entrantes, sopa de langostinos...
08/05/2026

Hola Toditos Todos:

Para el fin de semana del Día de la Madre, el menú incluye, entre los entrantes, sopa de langostinos, 'raviolis' de remolacha asada, mollejas crujientes, paté maison y profiteroles.

Los platos principales incluyen paiche en salsa de alcaparras, pollo cordon bleu, canelones de ternera, boeuf Chateaubriand, lomo de ternera y confit de pato.
Síguenos Instagram Facebook
Ir al menú de esta semana
Hacer una reserva
Vinos de Pico

Las Azores, el archipiélago atlántico de Portugal, son, cuanto menos, remotas. Este grupo de islas se encuentra a unos 1500 kilómetros al oeste de Lisboa, la capital de Portugal, en pleno océano Atlántico. Las Azores estaban deshabitadas cuando los exploradores portugueses comenzaron a colonizarlas en 1439.

Las Azores ocupan un lugar único en la historia vitivinícola de Portugal. Si bien las tres regiones vinícolas de las Azores aún no han obtenido la Denominación de Origen Protegida (DOP), Pico, una de las Indicaciones de Provenza Regulada (IPR), fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004.
Azores map
La viticultura llegó a las Azores poco después de que comenzara la colonización a mediados del siglo XV. Según algunos relatos, los frailes franciscanos introdujeron la uva verdelho en las Azores. Cuando los viticultores de la isla de Pico descubrieron que esta variedad de uva producía buenos vinos fortificados, Pico se convirtió en un referente vinícola. Con el tiempo, los viticultores de Pico exportaron sus vinos verdelho fortificados a Europa continental en cantidades cada vez mayores; de hecho, tras la deposición y ejecución del zar Nicolás II de Rusia, se encontraron vinos de Pico en su bodega imperial.

Las Azores son islas volcánicas, rodeadas por kilómetros y kilómetros de agua en todas direcciones. Las nueve islas principales del archipiélago son conocidas por sus paisajes agrestes, sus hermosas flores y sus climas moderados. Su ubicación en medio del Atlántico implica que las mayores amenazas para las uvas son el viento y el agua de mar, no las temperaturas extremas.
Pico
La región vinícola de Pico consiste en una estrecha franja de tierra que se extiende a lo largo de las costas norte, oeste y sur de la isla. Hay poca protección contra los fuertes vientos que soplan desde el Atlántico o contra las marejadas ciclónicas. Los emprendedores habitantes de la isla de Pico encontraron una forma única de cultivar uvas para vino a pesar del clima adverso. Simplemente transportaron rocas de basalto a sus viñedos y las apilaron para crear una red de muros lo suficientemente altos como para proteger las vides de los estragos de la naturaleza.

La propiedad de los viñedos en la isla de Pico es un asunto complejo. La mayoría de los viñedos están divididos en parcelas de tierra extremadamente pequeñas, llamadas "currais", algunas de las cuales contienen solo unas pocas vides. Como resultado, los muros protectores, construidos a lo largo de varios siglos, protegen todos los currais y, por lo tanto, se asemejan a una serie de rectángulos dispuestos en un patrón complejo. El efecto es impactante: se puede contemplar hilera tras hilera de rectángulos gris oscuro, alineados con precisión a lo largo de la costa, o adentrarse en el viñedo para ver las vides mismas, resguardadas en grupos dentro de los muros de piedra.
Currais
Si bien los viticultores de Pico están limitados por el clima y la geografía —es difícil expandir el espacio de un viñedo cuando se vive en una isla, y exportar vinos desde un archipiélago atlántico también es complicado—, siempre habrá un mercado local y turístico para los vinos de Pico. Al obtener la categoría de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, la singular zona vitivinícola de Pico se ha granjeado el reconocimiento que merece la región.

Te enviamos un abrazo
Giovanni, Maria Eliza y toda la familia Le Petit

Hola Toditos Todos :On the menu for Mother's Day weekend, among the appetizers I have langostino bisque, roasted beetroo...
08/05/2026

Hola Toditos Todos :
On the menu for Mother's Day weekend, among the appetizers I have langostino bisque, roasted beetroot 'raviolis', crispy sweetbreads, pate maison and profiteroles.
Main courses include paiche in caper sauce, chicken cordon bleu, beef cannelloni, boeuf Chateaubriand, veal loin and duck confit.
Follow us Instagram Facebook
Go to this week's menu
Make a reservation
Pico Wines
The Azores, Portugal's Atlantic archipelago, are remote, to say the least. This group of islands is located about 950 miles west of Lisbon, Portugal's capital, smack in the middle of the Atlantic Ocean. The Azores were uninhabited when Portuguese explorers began to settle them in 1439.
The Azores have a unique place in Portugal's winemaking history. While the Azores' three wine regions have yet to achieve DO status, one of the Azores' IPRs (Indicação de Provenencia Regulamentada), Pico, was designated a UNESCO World Heritage Site in 2004.
Azores map
Winemaking came to the Azores soon after settlement began in the mid-15th century. According to some reports, Franciscan friars brought the verdelho grape to the Azores. When winemakers on Pico Island discovered that this grape variety made good fortified wines, Pico was on the map. Over time, Pico's winemakers exported their fortified verdelho wines to mainland Europe in increasing quantities; in fact, after Czar Nicholas II of Russia was deposed and executed, searchers found wines from Pico in his imperial cellar.
The Azores are volcanic islands, surrounded by miles and miles of water in every direction. The nine main islands in the group are known for their rugged landscapes, beautiful flowers and moderate climates. The archipelago's mid-Atlantic location means that the greatest threats to the grapes are wind and sea water, not harsh temperatures.
Pico
The Pico wine region consists of a narrow band of land that stretches along the island's northern, western and southern coastlines. There is little protection from the strong winds that blow in off the Atlantic or from surges of sea water. The enterprising inhabitants of Pico Island found a unique way to grow wine grapes in spite of the unfavorable climate and weather. They simply hauled basalt rocks to their vineyards and stacked them to create a network of walls high enough to protect the vines from the ravages of nature.
Vineyard ownership on Pico Island is a complex issue. Most vineyards are divided into extremely small plots of land, called "currais", some of which contain only a few grapevines. As a result, the protective walls, built over several centuries, protect all of the currais and thus resemble a series of rectangles assembled in a complex pattern. The effect is stark; you can gaze out at row after row of dark grey rectangles, precisely aligned along the seacoast, or walk out into the vineyard to see the grapevines themselves, sheltered in groups inside the rock walls.
Currais
While Pico's winemakers are limited by climate and geography – it's hard to expand your vineyard space when you live on an island, and shipping wines abroad from an Atlantic archipelago is also difficult – there will always be a local and tourist market for Pico's wines. By achieving UNESCO World Heritage Site status, Pico's unique winegrowing area has earned the region the recognition it deserves.
Te enviamos un abrazo
Giovanni, Maria Eliza y toda la familia Le Petit Ver menos

Hola Toditos Todos: Para este fin de semana, entre los entrantes, tenemos crema de arvejas con tocino crujiente, pimient...
01/05/2026

Hola Toditos Todos:

Para este fin de semana, entre los entrantes, tenemos crema de arvejas con tocino crujiente, pimientos rojos rellenos de cola de toro, ensalada de espinacas con huevo escalfado y tartar de atún.

Los platos principales incluyen salmón a la plancha, pato con salsa de naranja, tripa a la Lyonessa, magret de pato, costillas de cerdo, boeuf bourguignon y Le Petit boeuf.
Síguenos Instagram Facebook
Ir al menú de esta semana
Hacer una reserva
Turrón de Montélimar

Unos enormes brazos de paleta giran lentamente, batiendo miel tibia en un baño maría de cobre. Su aroma es irresistiblemente penetrante. Quentin Honnoré vierte porciones del tamaño de una espátula de clara de huevo batida a punto de nieve en el caldero de cobre y luego añade un jarabe de azúcar hirviendo preparado en una placa de hierro fundido, similar a una antigua cocina. Los brazos de la paleta disminuyen su velocidad a medida que la suave mezcla se espesa, como la crema batida.

«Hoy hace buen tiempo para hacer turrón», dice Quentin mientras el sol brilla fuera de la cocina Arnaud Soubeyran en Montélimar. Cuando se le pregunta qué es «buen tiempo para hacer turrón», responde: «No demasiada humedad. No ayuda a la consistencia del turrón. Pero si hace demasiado calor, el turrón puede endurecerse».
Rolling
Quentin comprueba la temperatura de un robusto caldero caliente y luego vierte un s**o de almendras francesas. En el interior, los frutos secos enteros sin blanquear se secan hasta quedar crujientes y deliciosamente dorados. En pocos minutos, también están listos para añadirse a la mezcla, junto con una pequeña cantidad de pistachos. «Hoy estoy preparando un turrón clásico y tradicional», explica Quentin. Tradicional, claro está, en Montélimar, la histórica ciudad de Drôme a orillas del río Ródano. La ciudad es famosa por su turrón, y Arnaud Soubeyran es conocido como el fabricante con más trayectoria del mundialmente famoso Turrón de Montélimar.

Fundada en 1837 por el matrimonio formado por Jean Mathieu Arnaud y Marguerite Clara Soubeyran, la marca de turrón Arnaud Soubeyran se convirtió en sinónimo de calidad al atraer a un número cada vez mayor de amantes de los dulces que hacían escala en Montélimar durante sus viajes en tren y, posteriormente, en la famosa carretera N7 entre París y el Mediterráneo.
Store
Los abuelos de Quentin compraron la empresa en la década de 1970, y su madre, Caroline, creó posteriormente el Museo del Turrón en Arnaud Soubeyran, donde los visitantes pueden aprender sobre la historia y la elaboración del turrón, además de observar a los pasteleros mientras preparan dulces. Quentin es la tercera generación de su familia en elaborar turrón a mano, utilizando los mismos métodos artesanales de la década de 1830. «Didier, mon papa», dice Quentin cuando su padre llega a la cocina y le da un beso en ambas mejillas. Este es un negocio familiar; su hermano Thomas también participa. Hablaremos de él más adelante.

Con las almendras y los pistachos añadidos a la mezcla batida, que está llena de suaves pliegues, el turrón está listo. Con una espátula de madera extragrande, la mezcla se saca del caldero y se extiende en bandejas forradas con papel comestible. Deberá reposar durante 24 horas antes de poder cortarlo en cubos (la forma tradicional) y ponerlo a la venta.
Almonds
A menos de 2 km de la cocina y el museo Arnaud Soubeyran se encuentran 16 hectáreas de terreno provenzal, donde el hermano de Quentin, Thomas, cultiva el almendro. «Queríamos poder utilizar nuestros propios productos en el proceso de elaboración del turrón», explica. «Cuando compramos este terreno en 2019, llevaba muchos años dedicado a la agricultura y el suelo tenía muy poca fertilidad.

«Quería cultivar utilizando técnicas de gestión sostenible porque eso favorece la biodiversidad y ayuda a la polinización de la flor del almendro. En 2020, plantamos 4000 almendros y, entre ellos, una mezcla de hierbas y flores silvestres para cubrir el suelo. Aquí hay tres especies diferentes de almendras, que maduran en distintos momentos. Esto ayuda a prolongar la cosecha y, como florecen en diferentes épocas, también reduce el riesgo de heladas».

Thomas también tiene 60 colmenas que producen miel para el turrón de Chez Nous. «Traigo todas las colmenas aquí a principios de primavera para ayudar a polinizar los almendros», dice, mientras las abejas zumban alrededor de 20 colmenas. «Algunas se llevan luego al otro lado del río, a Ardèche, donde el terreno es salvaje, y regresan en junio, antes de la cosecha de lavanda».

Te enviamos un abrazo
Giovanni, Maria Eliza y toda la familia Le Petit

Hola Toditod Todos:On the menu for this weekend, among the appetizers I have cream of pea soup with crispy bacon, red pe...
01/05/2026

Hola Toditod Todos:
On the menu for this weekend, among the appetizers I have cream of pea soup with crispy bacon, red peppers stuffed with oxtail, spinach salad with poached egg and tuna tartare.
Main courses include grilled salmon, duck with orange sauce, tripe Lyonnaise, duck magret, rack of pork, boeuf bourguignon, and Le Petit boeuf.
Follow us Instagram Facebook
Go to this week's menu
Make a reservation
Montelimar Nougat
Giant palette arms rotate slowly. beating warm honey in a copper bain-marie. Its scent is irresistibly pungent. Quentin Honnoré scoops spatula-sized lumps of stiff-peaked whisked egg white into the copper cauldron then drizzles in a boiling sugar syrup prepared on a black iron hob, rather like an old kitchen range. The palette arms decelerate as the soft mix thickens, like whipped cream.
“It’s good weather for making nougat today,” says Quentin as the sun shines outside the Arnaud Soubeyran kitchen in Montélimar. When asked what ‘good nougat-making weather' is. “Not too much humidity,” he says. “It doesn’t help with the consistency of nougat. Too hot, though, and the nougat can become hard.”
Rolling
Quentin checks the temperature on a sturdy, heated cauldron, then tips in a sack of French almonds. Inside, the unblanched whole nuts turn, dried until crisp and deliciously crunchy. Within a few minutes they, too, are ready to be added to the mix, along with a small quantity of pistachios. “I am making a classic, traditional nougat today,” explains Quentin. Traditional, that is, to Montélimar, the historic Drôme city beside the River Rhône. The city is famous for its nougat, and Arnaud Soubeyran is known as the longest-serving manufacturer of the world-famous Nougat de Montélimar.
Begun in 1837 by husband-and-wife team Jean Mathieu Arnaud and Marguerite Clara Soubeyran, the Arnaud Soubeyran nougat brand became synonymous with quality as it attracted ever-greater numbers of sweet-eaters stopping in Montélimar on railway journeys and, latterly, on the famous N7 road between Paris and the Mediterranean.
Store
Quentin’s grandparents bought the company in the 1970s, and his mother, Caroline, later created the Musée du Nougat at Arnaud Soubeyran, where visitors can learn about the history and manufacture of nougat, in addition to watching while confectioners make sweet treats. Quentin is the third generation of his family to make nougat by hand, using the same artisan methods as in the 1830s. “Didier, mon papa,” says Quentin as his father arrives in the kitchen and kisses him on both cheeks. This is a family business; brother Thomas is involved, too. More on him later.
With the almonds and pistachios added to the beaten mixture, which is full of soft folds, the nougat is ready. Using an over-sized wooden spatula, the mix is scooped from the cauldron and spread in trays lined with edible paper. It will need to be left to set for 24 hours before it can be cut into cubes (the traditional shape) ready for sale.
Almonds
Less than 2km from the Arnaud Soubeyran kitchen and museum are 16 hectares of Provençal ground, where Quentin’s brother, Thomas, tends the almond orchard. “We wanted to be able to use our own products within the nougat production process,” he says. “When we bought this land, in 2019, it had been under arable production for many years, and there was little fertility left in the soil.
“I wanted to farm using sustainable management techniques because that aids biodiversity and assists with the pollination of the almond blossom. In 2020, we planted 4,000 almond trees and, in between, a mix of grasses and wildflowers to provide soil cover. There are three different species of almonds here, which mature at different times. This helps prolong the harvest, and as they blossom at different times, also reduces the threat from frost.”
Thomas also has 60 beehives producing honey for the Chez Nous nougat. “I bring all the hives here in early spring, to help pollinate the almond blossom,” he says, as bees buzz around 20 hives. “Some are then taken across the river to the Ardèche, where the land is wild, and they return in June before the lavender harvest.”
Te enviamos un abrazo
Giovanni, Maria Eliza y toda la familia Le Petit

26/04/2026
Hola Toditos Todos: Para este fin de semana, entre los entrantes, tenemos crema de berros, espárragos con huevo escalfad...
24/04/2026

Hola Toditos Todos:

Para este fin de semana, entre los entrantes, tenemos crema de berros, espárragos con huevo escalfado, quiche Lorraine y ensalada Niçoise.

Los platos principales incluyen robalo crujiente, confit de pato, boeuf au poivre, coq au vin, ragú de ternera y bullabesa.
Síguenos Instagram Facebook
Ir al menú de esta semana
Hacer una reserva
Un Templo de la Comida

Simpson’s en Strand era una de esas instituciones londinenses donde nada cambiaba sin una buena razón. Fundado en 1828 como un club de café y ajedrez, el restaurante introdujo carritos plateados con ruedas para que los camareros pudieran servir el rosbif con salsa sin interrumpir la concentración de los jugadores, y los conservó mucho después de que los tableros de ajedrez desaparecieran. En la década de 1860, para enfatizar su enfoque en la comida británica, Simpson’s rechazó la palabra francesa «menú» en favor de «carta de platos», y así se mantendría.

Ornamentado, con una solemnidad que se hacía notar y un tanto pomposo, era tan inglés como Charles Dickens, P. G. Wodehouse y Winston Churchill, quienes, como era de esperar, eran clientes devotos. Wodehouse describió Simpson’s como «un apacible templo de la comida» donde, como observó uno de sus personajes, los comensales tenían «libertad de comer hasta reventar, si así lo deseaban». Sin embargo, no todos los comensales: las mujeres tenían prohibida la entrada al comedor principal hasta 1984.
Dining room
Cuando Simpson’s cerró al comienzo de la pandemia, algunos lo lamentaron como un emblema del legado georgiano de la capital, aunque quizás su momento ya había pasado. Mientras que otras instituciones londinenses resurgieron con fuerza, la gran dama del Strand permaneció cerrada, hasta ahora.

El próximo mes, justo a tiempo para su bicentenario, Simpson’s en el Strand reabrirá sus puertas, un evento que consolidará el regreso de dos iconos de la escena gastronómica londinense. La reapertura es obra del veterano restaurador Jeremy King, quien, junto con su antiguo socio Chris Corbin, estuvo detrás de muchos de los restaurantes más de moda de Londres durante las últimas cinco décadas.

Revivir Simpson’s será, sin embargo, «la culminación de mi carrera», ha declarado King. Se enamoró del restaurante hace 40 años y lleva más de 20 intentando convencer a sus propietarios, el hotel Savoy, situado justo al lado.

¿A qué se debe tanta devoción? “Siempre me ha fascinado el romanticismo de los restaurantes históricos, pero como el último de los grandes restaurantes londinenses, Simpson’s siempre fue mi sueño, ya que nos permitía sumergir a los comensales en la opulencia eduardiana”, dijo King.
Renovation
“Hay muy pocos restaurantes fuera de los hoteles que se hayan construido expresamente para este fin, y la generosidad de su arquitectura —sus múltiples espacios, su diseño extravagante y su imponente presencia— resulta cautivadora. Es improbable que volvamos a ver establecimientos como este, ya que su elevado coste atenta contra la rentabilidad”.

El crítico gastronómico Ben McCormack coincide en que la renovación era necesaria desde hacía tiempo. “Era uno de esos grandes comedores históricos londinenses que ya había pasado de moda, y habían empezado a explotar su historia para atraer a los turistas estadounidenses. Y la comida se había vuelto realmente pésima”.

Según él, su nuevo operador «entiende perfectamente lo que significan estos restaurantes en la historia de Londres, cómo encajan en la vida londinense. Estoy seguro de que a Jeremy no le importaría que dijera esto, pero en sus restaurantes lo más importante no es la comida, sino cómo te sientes. Él realmente pone al cliente en el centro de atención».
Carvers
King reconoce que incluso los establecimientos más grandiosos pueden «desgastar». Dice: «Se necesita mucha determinación y energía para rejuvenecerlos, y por eso a veces cambian de manos, se pasa el testigo, y emergen como una celebración de la historia o completamente transformados. Estoy disfrutando celebrando Simpson’s».

Te enviamos un abrazo
Giovanni, Maria Eliza y toda la familia Le Petit

Hola Toditos Todos:On the menu for this weekend, among the appetizers I have cream of watercress soup, asparagus with po...
24/04/2026

Hola Toditos Todos:
On the menu for this weekend, among the appetizers I have cream of watercress soup, asparagus with poached egg, quiche Lorraine, and salad Nicoise.
Main courses include crispy robalo, duck confit, boeuf au poivre, coq au vin, veal ragout and bouillabaisse.
Follow us Instagram Facebook
Go to this week's menu
Make a reservation
A Temple of Food
Simpson’s in the Strand was the sort of London institution where nothing changed without very good reason. Founded in 1828 as a coffee and chess club, the restaurant introduced wheeled silver trolleys so waiters could dispense roast beef and gravy without disturbing the players’ concentration, and kept them long after the chessboards had gone. In the 1860s, to emphasise its focus on British food, Simpson’s rejected the French word “menu” in favour of “bill of fare”, and so it would remain.
Ornate, self-consciously stately and a bit stuffy, it was as English as Charles Dickens, PG Wodehouse and Winston Churchill – all of whom, perhaps unsurprisingly, were devoted patrons. Wodehouse described Simpson’s as “a restful temple of food” where, as one of his characters observed, diners were “at liberty to eat till you were helpless, if you felt so disposed”. Not all diners, however: women were barred from the main dining room until 1984.
Dining room
When Simpson’s closed in the early days of Covid, some mourned it as an emblem of the capital’s Georgian heritage – though perhaps one whose moment had passed. While other London institutions would later buzz back to life, the grande dame of the Strand remained shuttered – until now.
Next month, just in time for its bicentenary, Simpson’s in the Strand will reopen – an event that will consolidate the return of two icons of the London restaurant scene. The revival is the brainchild of the veteran restaurateur Jeremy King, who with his former business partner Chris Corbin was behind many of London’s buzziest eateries for the past five decades.
Reviving Simpson’s, however, will be “the apotheosis of my career”, King has said. He fell in love with it 40 years ago and has been courting its owners, the adjacent Savoy hotel, for more than 20.
Why such devotion? “I have always enjoyed the romance of historical restaurants, but as the last of the grande dame restaurants in London, Simpson’s was always going to be my heart’s desire, as it allowed us to immerse the guests in Edwardian opulence,” King said.
Renovation
“There are very few restaurants outside of hotels that have been purpose built, and the sheer generosity of the architecture – its multiple spaces, extravagant design and sense of authority – are all so beguiling. It is unlikely that we will ever see institutions like this ever again because the excessive cost conspires against profitability.”
The restaurant writer Ben McCormack agrees that reinvention was long overdue. “It was one of those historic grand London dining rooms that was way past its sell-by date, and they had begun playing up the history for American tourists. And the food had become really terrible.”
Its new operator, he says, “has a real understanding of what these dining rooms mean in terms of London history, how they fit into London life. I’m sure Jeremy wouldn’t mind me saying this, but his restaurants aren’t foremost about the food, they’re about how you feel. He really puts the guest centre stage.”
Carvers
King concedes that even the grandest establishments can become “spent”. He says: “It requires a great deal of determination and energy to rejuvenate and hence they sometimes change hands, the baton is passed, and they emerge either as a celebration of the history or completely changed. I am enjoying celebrating Simpson’s.”
Te enviamos un abrazo
Giovanni, Maria Eliza y toda la familia Le Petit

Dirección

San Miguel De Putushi
Cuenca

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Le Petit Jardin publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Empresa

Enviar un mensaje a Le Petit Jardin:

Compartir