El ritmo de pilón, creado y popularizado por el inolvidable músico santiaguero Pacho Alonso, debe su nombre al sonido que hacían los esclavos cuando pilaban el grano de la bebida más auténtica de Cuba y consumida en todo el mundo: el café.
Acá el ritual desciende de la finca cafetalera La Isabelica, en la Gran Piedra, hasta nuestro recinto. Solo que aquí la ceremonia tiene otros atractivos adicionales, se bebió la tradición y se usaron aquellas singularidades que podrían convertir el simple hecho de degustar el café, para crear un artístico y atractivo producto turístico, que llama la atención de quienes vistan Cuba, pero también de santiagueros y otros cubanos de paso por nuestra infatigable Ciudad. De esta forma, la pasión por el café desde hace algún tiempo se ha convertido en una de las ofertas más atractivas de este restaurante, donde se ofrece a los clientes un ritual que recrea el disfrutar de una humeante taza de café cubano.
Terrazas La Caridad está ubicada en el reparto Rajayoga, uno de los barrios periféricos de Santiago de Cuba, donde hace más de 10 años estaba enclavado el paladar Cuba Libre. Pero en la noche del 25 de octubre el huracán Sandy dejo en ruinas el local y lo único que sobrevivió a los fuertes vientos fue la figura de la Virgen de la Caridad del Cobre y nuestra bandera cubana. Luego de mucho trabajo y varios meses de reconstrucción se decide cambiarle el nombre, teniendo en cuenta lo que había sucedido y desde entonces llamarlo Terrazas La Caridad.
Según dan fe nuestros clientes y amigos: lugar apacible, donde se puede degustar una rica comida criolla, sino también disfrutar de la sombra de arbustos, cerca perimetrales cubiertas con las hojas cecas de plátano que asemejan una gran cortina, el cantar de las aves que distinguen el lugar y hasta la jerga de una cotorra, todo lo cual trasporta a los visitantes a un ambiente campestre en plena ciudad.
Claro que en este lugar no solo se come: en el bar Cuba Libre se degustan cocteles cubanos, jugos naturales y bebidas autóctonas de la zona oriental, como el aguardiente de caña y la sabrosa canchánchara, bebida que tomaban los mambises en la manigua cubana, también se saborea un atentico café, rodeados de objetos vinculados a su cultivo y procesamiento (empina´o, pilones, anafres, morrales, cestas, quinqués…); además, se realiza una hermosa ceremonia donde se hace reverencia a tres productos muy emblemáticos de Cuba: el café, el tabaco cubano y el ron que debe su nombre a la ciudad que lo vio nacer Ron Santiago de Cuba, lo que significa, sin dudas; un valor añadido.
Según nuestros visitantes ¨un lugar sencillo y natural, donde defendemos nuestras raíces con los techos de guano, los pisos de barro cocido, las vasijas de cerámica, las paredes de piedras y ladrillos descubiertos y nuestra Virgen de la Caridad del Cobre¨.
Actualmente ostentamos la condición de Embajadores del Café en nuestra ciudad. ¡Ah! Y desde acá apoyamos proyectos sociales y comunitarios, para ofrecer nuestro pequeño aporte al desarrollo social de esta maravillosa isla.
Creo que la información escrita y grafica que le hemos estado mostrando es suficiente para aquellos turistas y cubanos que pasen por Santiago, la hospitalaria Santiago, y se animen a disfrutar la comida criolla y terminar la sobre mesa con un cafecito fuerte y humeante, acompañado de un ritual que sin dudas no olvidaran.