20/07/2017
A vi kako te?
No deberíamos tener predilectos, pero esta historia nos encanta y tú puedes seguirla acá: https://goo.gl/v1MdLt 🚲❤🐶
Colaboración N°46
Llevaba casi 6000 kms en el cuerpo, entre algo de Chile y mucho de Europa. Pero tocaba aguantar el inverno europeo, rudísimo. Y fue allá en Serbia, así, congelándome, que te encontré, congelándote. No tenías ni dos meses, ni tú, ni tus 6 hermanos, en esos basureros. Como mi**da hay gente así, pensé. Todos a un tarro, y tenía nuevo propósito invernal, encontrarles casa. Y lo logré, pero la tuya se convirtió en un carrito rojo unido a mi rueda trasera. Serbia, Bulgaria, Grecia, Italia, Suecia (en tren), Alemania y Holanda, quedaron bajo las ruedas de ese carrito, gastado tras esos 4000kms. Pero eso no era suficiente, ¿no? Tenía que mostrarte mis raíces, mi Latinoamérica, así que 25 horas encerrado en una caja en un avión no son tantas, cuando pensamos en los 2200 kms que pedaleamos, esta vez en una caja de transporte adaptada como carro, por los Andes en Colombia y la costa de Ecuador. Perú tuvo que ser en bus, y llegamos de vuelta a Chile, que ya te había mostrado cuando aterrizamos en ese viaje agotador. Mi Chile, donde yo crecí, pero del cual escapé una vez, y por qué no, una segunda. De vuelta a Europa, trabajar un rato, y embarcarnos en una nueva aventura, a un mundo totalmente desconocido, para ti, y para mí. Tailandia fue el destino. Asia, esta parte del planeta es complicada para un peludo como tú, nos ha dado unas cuantas lecciones. Pero nosotros no nos rendimos, y con tu carro amarillo, son ya casi 2000 kms por este país, el único de este continente que nos ha recibido. Y la cuenta suma y sigue, mientras no encontremos nuestro lugar.