22/09/2025
Carta de despedida
Queridos amigos, clientes y familia de El Roble:
Con el corazón lleno de gratitud, pero también con sentimientos encontrados, quiero compartir con ustedes una noticia que nunca imaginé tener que dar: después de muchos años de historia, ha llegado el momento de cerrar las puertas del Bar El Roble.
Hace 45 años, mi padre, Juan Sandoval, conocido con cariño como Juanico, fundó este bar con ilusión, esfuerzo y un gran amor por servir. Lo hizo con sus propias manos, construyendo mucho más que un local: creó un punto de encuentro, una segunda casa para tantos vecinos, amigos y generaciones que pasaron por aquí.
Desde pequeños, mis hermanos y yo crecimos entre estas paredes. Barrimos pisos, lavamos vasos, servimos cervezas y escuchamos miles de historias. Fui el único de mis hermanos que decidió continuar al lado de mi papá, ayudándole con cada detalle del negocio, aprendiendo de su sabiduría, de su forma de tratar a la gente y de su pasión por este lugar.
Hoy quiero agradecer profundamente a mis hermanos por haber confiado en mí para seguir el legado de nuestro papá. Su respaldo y su fe en que yo podía mantener viva esta historia familiar significaron todo para mí. Esa confianza ha sido una de las mayores motivaciones y un honor que siempre llevaré en el corazón.
Y, por supuesto, no puedo dejar de mencionar a mi mamá, Mireya Navarro, quien con manos llenas de amor y entrega preparó durante muchos años las bocas que se convirtieron en una verdadera tradición. Desde la cocina de leña salían frijoles tiernos, morcilla, arroz guacho, pollo frito y la más recordada de todas: la carne molida, famosa por su sabor casero y auténtico, preparada siempre con dedicación y cariño. Muchos llegaron al bar por una cerveza, pero se quedaban por esa sazón única que solo una madre puede dar.
También agradezco a todos los empleados que pasaron por el negocio durante estos años, quienes aportaron su esfuerzo y cariño
Cuando mi papá partió, hace ya varios años, me tocó asumir el legado. No fue fácil, pero lo hice con orgullo y con el mismo amor que ellos me enseñaron. Durante estos 25 años al frente, traté de mantener viva su esencia, de que cada cliente se sintiera como en casa, y de que el nombre de El
Roble siguiera siendo símbolo de amistad, familia y tradición.
Hoy, después de tanto camino recorrido, es momento de cerrar este capítulo. No lo hago sin dolor. Cada rincón de este bar guarda recuerdos, risas, fiestas, conversaciones profundas, historias de amor, despedidas y reencuentros. Pero también lo hago con paz, sabiendo que El Roble vivirá para siempre en el corazón de quienes lo conocieron.
A todos los que fueron parte de esta historia: gracias. Gracias por cada visita, por cada brindis, por cada palabra de aliento. Gracias por creer en nosotros, por apoyar una tradición familiar que siempre tuvo el corazón por delante.
Los llevaré siempre conmigo.
Con cariño,
Adrián Sandoval Navarro
Hijo de Juanico y Mireya, y orgulloso heredero del Bar El Roble