22/07/2026
El Meta tiene un déficit de vivienda. ¿Por qué criticar una de las pocas soluciones?
En el Meta hablamos con frecuencia del crecimiento económico, de las nuevas vías, del turismo y de la inversión. Pero poco hablamos de un problema que afecta directamente a miles de familias: el acceso a la tierra.
Según cifras del DANE, en el departamento existen cerca de 395.000 hogares, y alrededor de 111.000 presentan déficit habitacional. Esto significa que casi tres de cada diez familias no cuentan con una vivienda adecuada o necesitan acceder a una nueva.
La pregunta es inevitable: ¿cómo puede una familia trabajadora comprar un lote legal cuando su precio supera con facilidad los 80 o 100 millones de pesos?
La realidad demuestra que la demanda de vivienda crece más rápido que la oferta formal. Mientras nacen nuevas familias y el suelo urbanizable es cada vez más escaso, el precio de la tierra continúa aumentando.
Cuando el mercado no ofrece soluciones al alcance de la mayoría, las personas buscan alternativas.
Una de ellas ha sido la compra de lotes al porcentaje: terrenos que permiten pagar en cuotas y acceder a la propiedad sin la necesidad de créditos bancarios que muchas familias no pueden obtener.
Este modelo no nació ayer. En Colombia existe desde hace décadas y ha permitido que miles de personas comiencen a construir patrimonio. De hecho, muchos barrios que hoy hacen parte de nuestras ciudades comenzaron como desarrollos informales y, con el tiempo, fueron incorporados al ordenamiento urbano.
En Villavicencio, por ejemplo, la administración municipal mantiene procesos de legalización de asentamientos y barrios, reconociendo una realidad que no puede ignorarse: cuando existe una necesidad social tan grande, las comunidades terminan encontrando caminos para resolverla.
Esto no significa que cualquier loteo deba promoverse ni que la planeación urbana deje de ser importante. Significa que el problema no desaparecerá prohibiendo alternativas de acceso a la tierra. Desaparecerá cuando el Estado y el mercado sean capaces de ofrecer suficiente suelo urbanizado a precios que una familia promedio pueda pagar.
Mientras ese día llega, los lotes al porcentaje seguirán siendo, para muchos metenses, la diferencia entre vivir toda la vida pagando arriendo o comenzar a construir un patrimonio propio.
La verdadera discusión no debería ser si estas alternativas existen. La verdadera discusión es por qué, teniendo un déficit cercano a 111.000 hogares, todavía no hemos construido suficientes soluciones para quienes simplemente quieren un lugar donde vivir.
Porque cuando el problema es tan grande, toda solución seria merece ser analizada antes que descalificada.