30/07/2026
¡Última hora!
Así habría comenzado una transmisión de televisión aquel 30 de julio de 1962.
Lo que pocos recuerdan es que el terremoto no sacudió únicamente a Sonsón. Un sismo con epicentro cerca de Pueblo Rico (Risaralda), estremeció buena parte del occidente colombiano y dejó graves afectaciones en varios municipios.
Entonces, ¿por qué fue Sonsón el que quedó marcado para siempre?
Porque Sonsón tenía mucho que perder.
A comienzos de la década de 1960 era uno de los municipios con mayor riqueza arquitectónica de Antioquia. Sus calles estaban conformadas por centenares de edificaciones construidas en tapia, adobe, ladrillo y mampostería, sistemas tradicionales que ofrecían poca resistencia a un movimiento de esa magnitud.
Además, albergaba una de las obras arquitectónicas y religiosas más ambiciosas de Antioquia para su época: la Catedral de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Su monumental estructura de granito quedó tan comprometida que, tras varios estudios, se tomó una decisión inédita para el país: demolerla mediante una implosión controlada, la primera realizada en Colombia. El acontecimiento fue seguido por la prensa nacional y marcó el final de uno de los edificios más emblemáticos del departamento.
Por eso, cuando hoy caminamos por el centro histórico, en realidad recorremos dos Sonsón: el que sobrevivió al terremoto y el que sus habitantes reconstruyeron con esfuerzo, memoria y esperanza.
Lo que nadie habría podido contar en aquella primera transmisión era el desenlace.
Porque las noticias suelen registrar las tragedias, pero pocas veces alcanzan a narrar lo que ocurre después: las manos que volvieron a levantar cada calle, las familias que decidieron quedarse y las generaciones que entendieron que reconstruir un pueblo también era reconstruir su identidad.
64 años después, Sonsón no es recordado únicamente por el terremoto. Es recordado por la forma en que respondió a él.
Hay noticias que duran un día. Esta lleva más de seis décadas escribiéndose.
Este video no recuerda únicamente el terremoto de 1962. Rinde homenaje a quienes hicieron posible que Sonsón sea, hoy, la ciudad que decidió no morir.