14/06/2026
A veces me quedo mirándote y solo puedo pensar en la suerte que tenemos de tenerte. No eres el papá ‘perfecto’ de los libros, eres el papá real: el que se cansa, el que intenta, el que construye, el que juega y el que siempre, pase lo que pase, está presente.
Al verte, no puedo evitar pensar en el ejemplo de San José: esa misma entrega silenciosa, ese cuidado constante y esa valentía para proteger a los suyos. Gracias por ser mi equipo, por enseñarle a nuestros hijos a soñar con los pies en la tierra y por demostrarme cada día que el amor se construye con hechos, como el amor que reinaba en la Sagrada Familia: Jesús, María y José.
Gracias por ser nuestro hogar, incluso en los días difíciles, y por ponernos siempre bajo el amparo de Dios. Te admiro más de lo que las palabras pueden decir. ❤️✨