"Al cruzar el umbral de Pizza al Passo es imposible no sentir que se ha llegado al lugar correcto. El comedor natural del restaurante refresca la temperatura cálida de Girardot sin traicionar sus colores o su vegetación. Entonces el olor y el menú invitan a saborear estupendas recetas en medio de la frescura de su ambiente. Los platos desde el más sencillo como una naranjada hasta un cochinillo al
horno, todos se caracterizan por el cuidado del detalle. La mano de un autor gobierna una comida sencilla, sin pretensiones petulantes, pero con un delicioso estilo. En Pizza al Passo se cosecha el buen gusto además en la música del sitio y en su decoración e iluminación, pero no nos vayamos a confundir, todo en Pizza al Passo redunda en los sabores y en la comodidad del invitado. Después de 15 años puedo decir sin temor a exagerar que Pizza al Passo ya es mucho más que Pizza y no me gusta ir de Paso."