09/02/2026
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No fue sólo un "Show de medio tiempo".
Vimos el campo y la mano de obra latina, bendita sea.
Vimos al señor que vende cocos y al que vende helados. Vimos a la muchacha que pone uñas, al peluquero, al tendero y a los señores jugando lotería.
Vimos "la casita" que Benito pone en sus conciertos y a una auténtica familia latina dentro de ella.
Vimos a Benito regalarle su Grammy a su pequeño yo, recordando que las raíces y enorgullecer a tus viejos, lo son todo.
Vimos a una pareja casarse, a una pareja real. Resulta que la pareja invitó a Benito a su boda, y al no poder ir, Benito los invitó a su show de medio tiempo y terminaron casándose ahí, en vivo.
Y con ello vino el pretexto perfecto para celebrar: una auténtica fiesta latina.
Vimos al niño que se quedó dormido sobre las sillas en plena fiesta, un recuerdo de infancia pura. Vimos un auténtico pastel de bodas y un bailongo de salsa tradicional.
Vimos a Lady Gaga y a Ricky Martin sentado al atardecer, bajo un árbol de plátanos como lo haría tu padre, tu abuelo, tu marido.
Y lo más importante, vimos a Benito caminar hacia la cámara nombrando todos los países de América, porque hoy nadie fue excluído.
"Viva América, hoy todos quieren ser latinos".
Puede que no te guste su forma de cantar o sus letras, pero no se puede negar lo que este hombre representa.
En este momento la cultura latina está recibiendo la atención y el respeto que tanto se merece, y todo eso es gracias al conejo malo. Qué huevos.
No es sólo un "Show de medio tiempo", fue familia, fue infancia, fue herencia, fue una pachanga con un motivo real.
Nada mal ¿eh?, viniendo de un "simple reggaetonero".