19/07/2022
Hoy toco con suavidad notas que me traen recuerdo, nostalgia, duelo.
A veces creo que nadie detiene mi vuelo, veo hacia el infinito y me jala la luz de la fe, de la esperanza; en un camino nuevo de libertad, de renuncia y desapego, me planto segura, confiada y en paz.
Otras veces, como ahora me abraza la tristeza , los fantasmas del miedo y el ego me visitan, son grandes parados frente a mi, sintiéndome guerrera de la vida, los quiero regresar a lo más lejos, sin embargo me dejan clavada una daga, y aunque sigo mi andar me siguen por la espalda.
No quiero confundirme, sé que mi elección está tomada,
que esto es lo que quiero y no hay regreso. Pero no es sencillo, renunciar a toda una vida de sueños, de historia de cuento.
No me siento diferente, ni etiquetada por decidir, por ahora, esta vida individual como adulto, curiosamente siempre imaginé diferente mi vida, pero se cambió el juego, lo difícil es, saber cuál es la siguiente carta.
Sin embargo me siento plena y en paz y es lo que más me sorprende, el soltar, el no tener expectativas, el entender que nada es para siempre y el fomentar el desapego han dado un vuelco a mi existir, ha sido entrañablemente difícil pero al final bien ha valido la pena.
A pesar de los pesares que me embargan, mi conciencia y mi yo interno me piden resistir, gritan en mi mente que nada se ha perdido, por el contrario vamos con todo.
Creo que soy una loca empedernida enamorada del amor, por eso sufro, porque sublimo todo, lo hago tan grande y especial, que cuando bajo a tierra el golpe duele mucho.
Me pide la congruencia que la escuche, que ya tuvimos bastante con idealizar, piso tierra y avanzo un paso más.
Hoy resignada con este sentimiento, sin negarlo, más no permitiendo acampar en el, gozo la hiel de ya no es, del dónde nos perdimos.
Total, el camino no acaba aún, hay mucho por andar.
Aurora Orozco