18/06/2026
Vuelve la megarreforma. Esta vez en el Senado, y el próximo miércoles.
Una pasa esto rápido por la cabeza — “ya la aprobaron en la Cámara, ya está, no hay nada que hacer” — y se queda en otra cosa. Pero no. Está empatada. 25 contra 25. Eso es lo que casi nadie está diciendo.
Cinco bancadas ya dijeron que votan en contra: PC, FA, PS, PPD y la DC entera. Vodanovic. Provoste. Huenchumilla, Flores, Walker. Hasta la presidenta del Senado —que es de RN, del propio oficialismo— pidió que no se aprobara “apenas por uno o dos votos”. Eso solo lo pide quien sabe que su lado está flaco.
Y del otro lado, lo que se ve es a Kast viajando personalmente a Arica el fin de semana pasado, con cinco ministros, a sentarse con un senador independiente para amarrarle el voto. Eso no es seguridad. Eso es saber que se puede perder.
Y por eso lo escribo. Porque entre hoy y el miércoles hay un margen real, y se siente raro decirlo en voz alta, pero esto puede caerse. Por 25 años de invariabilidad. Por los recortes que ya están encima de la salud, de la escuela, de la vivienda.
Tres cosas concretas, si te alcanza la semana:
Una. Si conoces a alguien que va a votar en contra, agradécele. Etiquétalo, escríbele, díselo en voz alta. Suena raro pero funciona: a los que están firmes hay que sostenerlos firmes. No los empujamos, los acompañamos.
Dos. Si te queda un rato, llama. Las oficinas de los senadores tienen líneas públicas. Identifícate, di de dónde eres, pide que voten en contra. No grites. No insultes. Los equipos cuentan esas llamadas y se las pasan a sus jefes. Una llamada respetuosa pesa más de lo que uno cree.
Tres. Manda este carrusel al grupo del trabajo, del edificio, de la familia. No con bronca. Con datos. Explicar termina siendo más fuerte que indignarse, te lo prometo.
El miércoles, si puedes, sigue la sesión. Anota los nombres. Cada voto va a quedar registrado, y vamos a querer acordarnos de quién estuvo dónde.
La oposición tiene los votos. Le falta la columna. Y la columna, esta vez, somos nosotros.
· La Cafebrería