19/02/2026
La muerte del chancho.
Julio 2025
No es solo un acto duro de presenciar, también es una tarea productiva y una práctica llena de conocimiento y sentido campesino. Todas las generaciones que hemos crecido en el campo chileno, hemos vivido muchos inviernos de muertes de chancho, el que se cría en el patio de la casa, alimentado de los restos de comida, pastoreo y algunas veces grano, para el engorde y posterior convivencia familiar.
Con ya hemos hecho tres veces la misma tarea: limpiar, descuerar, despostar, y cocinar uno (porque aun no hacemos el trabajo completo), faenado del mismo día, tibio.
El día es largo, por lo menos toma siete horas de buen trabajo, y otras cinco horas de limpieza, asado y un par de botellas de vino para acompañar la labor.
La mañana parte con un buen café y huevos revueltos, para empezar el desposte y hacer fuego para calentar las olletas, donde se cocina gran parte del animal.
Lo primero es colgarlo para empezar a descuerar, dejarlo lo más limpio posible para luego hacer el desposte. Partimos por las manos y las piernas, donde cada uno se queda con la suya.
Seguimos con la cabeza, sacamos los lomos, para dejar como última parte las costillas.
Hacemos dos preparaciones principales: queso de cabeza y rillette, donde usamos la cabeza, cuello, cuero y parte del cuerpo del chancho para el queso, y las costillas y las manos para el Rillete. Ambas cocciones llevan al menos cinco horas al fuego, para concentrar aromas y sabores, con caldos caseros de carne y verduras.
Luego de todo ese tiempo de espera, empezamos a enmoldar y enfrascar las preparaciones, las que nos servirán para el invierno, para usar en nuestra bodega y compartir con nuestros amigos el resto de la temporada. Hasta que venga el invierno y la próxima muerte de chancho.