03/07/2026
Esta pregunta no habla del odio, sino de la capacidad de un vínculo para sobrevivir a la desilusión. Amar a alguien mientras idealiza es sencillísimo; sostener el lazo cuando aparece el enojo, la diferencia o el desencanto, ahí, justo ahí es donde comienza el trabajo psíquico.
Winnicott sostenía que el amor madura cuando el objeto sobrevive a nuestros impulsos destructivos. No porque no haya agresividad, sino porque el vínculo resiste sin necesidad de desaparecer.
Jessica Benjamin agregó que una relación solo crece cuando ambos pueden reconocerse como sujetos separados, capaces de frustrarse mutuamente sin convertir al otro en enemigo. Porque quien no tolera la diferencia suele confundir el desacuerdo con abandono.
La verdadera prueba del amor no es no odiar nunca; es no necesitar destruir al otro cada vez que deja de confirmar nuestra fantasía.
Al final, el problema no es discutir, es exigir que el otro siga siendo el personaje que escribimos para nuestra propia novela.