30/11/2014
Quisimos alcanzar un sueño: el de un espacio de tregua, la pausa, el reposo, en el centro mismo del caos ciudadano. Un momento de placer gastronómico y del alma.
Pero la realidad inflexible del sistema no nos dejó permanecer.
Lamentamos tener que cerrar las puertas. Prometemos volver si encontramos el lugar económicamente adecuado.
Acá no pudo ser. Un alquiler impagable nos derribó.
HASTA PRONTO. Y GRACIAS POR HABERNOS ELEGIDO.