01/08/2013
Los vinos ideales para combinar con pizza
Es un mito que la pizza va mejor con cerveza. Te recomendamos qué varietales probar para una mozzarela, napolitana y más.
Pasta y Pizza identifican claramente un estilo de vida y alimentación inconfundible de la península Itálica. En tiempos pretéritos fue denominada Enotria (El país de los vinos).
Los italianos son, en verdad, los habitantes de la tierra más enamorados e identificados por sus terruños, que marca sus costumbres, su dialéctica, sus comidas, sus quesos, sus vinos, sus autos, su vitalidad, su imaginación. Siempre lo muestran con orgullo, pasión y amor, en cualquier más lejano lugar de este mundo.
Argentina no está ausente de este paradigma. Los inmigrantes italianos son hombres muy distinguidos, alegres y apasionados. La comida italiana es sabrosa, digestiva, balanceada y en la pizza hay un símbolo perpetuo, que los argentinos disfrutamos mucho.
Los colores de la tradicional pizza se identifican con los colores de la bandera de Italia: el rojo de las salsas de tomate, el blanco de los quesos y el verde de la albahaca, espinaca, perejil y orégano.
El intenso marketing del siglo XXI, la identificó como una comida informal para bebidas informales. Las colas y las cervezas, impusieron un estilo heterodoxo, bastante desubicado para este alimento ancestral (más de 4000 años).
En su tierra de origen siempre se compartió con el vino de la comarca: Chianti, Sangiovese joven, Prosseco, Malvasia, Verdiccio, Trebbiano, Pinot Blanco, Soave, Tocai y Pinot Grigio, entre otros, son sus acompañantes originales.
Luego se sumaron la "birra" (cerveza) y los refrigerantes, en jóvenes y adultos consumistas de la abundante propaganda televisiva y cinematográfica a mediados del 1900.
Pero no hay nada más prestigiante que saborear una rica porción de pizza, con una elegante, alta y cristalina copa de vino, blanco o tinto, tranquilo o espumoso.
Y la copa flauta con finas burbujas de un blanco, prosseco, espumanti o champaña. Es la combinación más excitante y noble.
Porque la pizza es el alimento mediterráneo completo, lleno de sabor y placer, que disfrutan todas las clases sociales, con su adecuada relación de precio y calidad. Cada comensal, con su anarquía y propia inspiración puede compartirla como quiera.
Letras nostálgicas de algún viejo tango, en otros tiempos de nuestra vida Argentina recomendó disfrutar la pizza con moscato o semillon; una costumbre arrabalera.
En la década del 90, la década de la globalización y de ejecutivos modernos, la oligarquía la disfrutó con champaña.
Nuestros amigos gourmet, de Chile, la recomiendan con un Merlot o Cabernet joven, de tonos rojos medianos y mucha fruta. Los italianos piamonteses defienden la denominación de origen de la pizza con todos los Lambruscos, frescos o chispeantes del norte de Italia. Al sur con blancos aromáticos bien helados.
En mi opinión mas ortodoxa, relacionando los sabores múltiples y convocantes de la pizza y sus rellenos la combinaría de la siguiente manera:
Cuando abundan los quesos blandos, mozzarela, que imparten colores claros y sabores suaves. Siempre la acompañaría con vinos blancos, frescos, frutales, de acidez franca, para balancear la alcalinidad de los quesos frescos. Sauvignon Blanc, Pinot Blanco, Chenin, Champaña.
Con hierbas aromáticas y especias. Me atrevería a disfrutarla con Torrontes y Malvasias.
La tradicional pizza Napolitana, de tomates en rodajas, mozzarela, ajo y anchoas. Tiene una sola compañía en Italia. El Chianti. En Argentina podemos disfrutarla con la mayoría de los vinos tintos livianos y económicos.
Cuando abundan los tomates y vegetales frescos. Los colores vivos, me invitan a combinar con tintos livianos, también frescos y chispeantes: tintos primicia de Malbec, Merlot, Syrah, Novelli, Lambrusco joven, Sangivesse, Bonarda, Pinot Noir (posiblemente el vino aristocrático más adecuado).
Cuando los condimentos y sabores son más complejos, con rellenos de charcuterie, quesos azules (cuatro quesos), quesos maduros: el momento se presenta para vinos más complejos y ceremoniales, criados con madera y tiempo. Chardonay, Merlot, Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah, entre 2 y 4 años de elaborados.
Con el modelo actual, de una gastronomía refinada y el vino como su principal acompañante, debe recuperarse la tradición de saber combinar Pizza y Vino.