30/06/2014
presente aqui ahora
Siempre creí en el poder de las palabras, en el magnetismo de las intenciones. Tengo la certeza, no sé cómo, solo puedo decir que lo siento, que escribimos los destinos de nuestro andar a partir de una planificación muchas veces inconsciente. Por eso la frase más usada de cualquier consejero espiritual nos habla de “estar presentes” la mayor parte del tiempo posible. Como si esa fuera la forma de no dejar pasar así nomás la planificación de los momentos o las situaciones que viviremos en algún futuro cercano. Lo que si tengo claro, es que más presentes, mejores futuros. Y no es un juego de palabras.
Alguien muy sabio me dijo un día: “Ponete a pensar cada momento de angustia que tengas. La mayoría de las veces tiene más que ver con una situación del pasado o con el temor a algo que suceda mañana (nada peor que el sufrimiento imaginado, solemos ser los mejores para imaginar las peores historias) y que tal vez, jamás pase. Por eso, refugiate en el presente”.
Refugiarme en el presente. ¿De qué me están hablando? De quitarle peso a los momentos que no son reales. Con esto no quiero ni minimizar, ni subestimar historias, solo digo que tenemos que ser prácticos. Lo único real que tenemos es el AHORA. El único momento en el que tengo la chance de cambiar algo, de todo aquello que quiero cambiar de mi vida o de mi forma de ser, es ahora.
Presente. Soy presente. Aquí y ahora. ¿Cómo puedo hacer para tener en cuenta estar presente la mayor cantidad de momentos al día? Me enseñaron un ejercicio muy práctico y realizable en cualquier lugar y a cualquier hora. Poner una regla simple: cada vez que haga X cosa cotidiana voy a pensar “Estoy presente. Soy presente, estoy aquí y ahora”. Cuando subís una escalera (vas a ver que te vas a tropezar menos, eso pasa si estás con la cabeza en cualquier parte), cuando abrís una puerta, cuando te cepillás los dientes. “Estoy presente, soy presente. Ni ayer, ni mañana, ahora”. Hagan la prueba AHORA. Lee sentidamente esta frase: “Soy presente. Estoy aquí frente a una computadora leyendo esto y prestándole atención solo a esto. El pasado ya pasó y el futuro ya vendrá. PRESENTE”.
¿Lo hiciste? Yo sí, mientras lo escribía. Y les aseguro que tuve una leve, pero real sensación. Algo diferente. Como si en realidad nuestro sistema no estuviera demasiado acostumbrado a estar AQUÍ. Vivimos la vida sumergidos en nuestros pensamientos, en nuestros miedos, inseguridades y hacemos que vivimos, que resolvemos, que contestamos, que trabajamos, mientras la vida pasa.
Sueño, o mejor dicho, pienso HOY, AHORA, que cada vez que nos conectemos un poco más con nuestros presentes, estaremos nutriendo a nuestro verdadero yo. Estaremos conectando con lo esencial en nosotros. No con la personalidad que fuimos rigurosamente desarrollando para sobrevivir en la tierra, sino con lo que realmente somos. Con esa parte de nosotros que se mantiene inquebrantable. Con esa que nos muestra nuestros talentos, nuestra verdadera razón de nuestro existir, nuestros placeres más reales y eternos.
Seremos un mundo mejor. Lo sé. Porque cada vez hay más gente presente. Planificando el mañana, estando despiertos Hoy. Que así sea.
Soy presente. Ahora. Aquí. Gracias.