17/09/2020
Queridos clientes de ,
Mi nombre es Samanta, muchos me conocen, soy la propietaria.
En esta oportunidad les escribo para comunicarles que he tomado la decisión de de cerrar las puertas definitivamente, poniéndole fin a un emprendimiento que cumpliría 9 años en febrero.
No se debe exclusivamente al impacto de la pandemia y sus infinitas consecuencias, sino que ya venimos golpeados hace rato.
Con el afán de nunca bajar los brazos, de mantener al flote a la las familias que dependen del trabajo, lo intentamos todo, pero evidentemente brindar un servicio de calidad a un precio razonable (bajo), no es sostenible, rentable, sin tener en cuenta las presiones y vicisitudes por las que atraviesa cualquier negocio, donde la gastronomía se muestra más vulnerable que ningún otro.
Es una situación triste, difícil y desafiante; sin embargo creo en las etapas, los procesos y el aprendizaje que nos dejan las experiencias; mi mirada hacia la vida y el futuro es consciente y proactiva, creo fielmente en la capacidad de transformar nuestra realidad, aportando actitudes, pensamientos, pequeñas acciones que construyen el todo en el que habitamos, el presente; trasladando esta visión y aplicándola a este momento, no puedo más que sentir que también es el comienzo de algo para todos los que fuimos parte de La Cresta.
Me es imposible no expresar todo lo que me brota en este momento, y extenderme.
Siento una inmensa gratitud, principalmente al pequeño GRAN EQUIPO de trabajadores. Si bien éramos muchos (alguna vez fuimos dos locales abiertos todo el dia), y por diversas razones nos fuimos achicando, los empleados, ellos lo hicieron posible. Desde el día nro 1 cada uno, con sus distintas capacidades aportaron lo suyo.
Muy por el contrario a la mayoría de los negocios en gral., y gastronómicos en particular, nuestro equipo fue inusualmente estable.
Dedico unas palabras especiales a mis dos personas favoritas que estuvieron ahí para todo, Norma y David. Desde siempre fueron dedicados a su tarea, y hasta diría hasta devotos de su trabajo, aportando ese tan preciado "extra" que no es posible compensarlo con dinero, con la camiseta puesta todos los días, surfeando la ola, ejerciendo la empatía con la situación vivida; aun hasta estos días cuando tuve que comunicarles la noticia, su actitud fue amorosa y melancólica.
Los guardo en un lugar muy especial en mi corazón, y les agradezco infinitamente, y como ya se los dije en su momento, CUENTAN CONMIGO.
Y por supuesto GRACIAS A TODOS NUESTROS CLIENTES, los que nos vieron nacer, los que confiaron siempre, los que nos dejaron pasar errores, los que nos alentaron con sus compras y palabras de afecto. Nosotros también fuimos testigos de sus vidas desde nuestra perspectiva y lugar, los vimos tener hijos, casarse, divorciarse; algunos ya no están en este plano, también vivimos eso...Construimos una relación fuerte, uds. que nos eligieron una y otra vez, muchos fanáticos que religiosamente pedían su favorito, muchos consumiendo varias veces a la semanas, por años...nunca dejé de sorprenderme por ese fenómeno.
Nuestros proveedores también son parte del equipo; las tortillas de Stella, Guille y su padre, verduleros; Juan y Andrés, los hermanos polleros; Julio el carnicero; Cleopatra, legumbres y especias. Trabajamos juntos prácticamente de los inicios, siempre contando con su flexibilidad, confianza, constancia y responsabilidad...sin ellos tampoco lo hubiésemos logrado; a todos GRACIAS, por su calidad humana y ética profesional.
Podría seguir volcando mis sentimientos y recuerdos, son muchos, y en su mayoría, lindos y emocionantes, ciertamente, para guardar en la memoria, este camino nos dejó mucho.
Me atrevo por este medio, y en esta oportunidad a pedirles tener en consideración a Norma y a David en caso de saber de algún puesto de trabajo, aún no siendo del rubro, será agradecido.
Aqui nos despedimos entonces, GRACIAS POR TODO.
*EL EQUIPO DE LA CRESTA*