30/11/2025
"Xul Há" ació del recuerdo.
De esas noches cálidas en México donde el tequila y el limón marcaban el ritmo de la libertad. Años después, en Buenos Aires, volví a ese sabor simple y honesto… y descubrí que ahí había una historia que quería contar.
Xul Há significa “donde termina el agua”.
Y así empezó este viaje: buscando un color que no fuera solo un color, sino una emoción. Un turquesa que recordara cenotes, playas, transparencia, equilibrio.
Pero no salió a la primera.
Hubo macerados demasiado fuertes, pigmentos que se volvían verdes, almíbares fallidos, filtrados eternos, pruebas, errores, y un montón de paciencia. Cada día fue un laboratorio: hervir botellas, ajustar proporciones, medir temperaturas, hacer pruebas de color en alcohol, en agua, en macerado… y volver a empezar.
Xul Há no es solo un cóctel:
es una construcción, una exploración, un diálogo entre técnica y memoria.
Es tomar algo cotidiano —tequila, limón almíbar y soda— y transformarlo en una pieza con identidad propia.
El resultado final:
un trago hecho con método directo, limpio, fresco, cristalino.
Un degradado turquesa que cae al fondo como si fuera agua profunda.
Un labiado de azúcar mascabo que homenajea la arena.
Y dos rodajas finas de limón que despiertan todo.
Cuando lo presenté, el silencio se hizo.
El profe dijo que parecía que estaban todos en trance.
Y ahí entendí que Xul Há había logrado lo que tenía que lograr:
contar una historia sin palabras.
Este cóctel soy yo.
Mi camino, mis lugares, mi proceso, mis raíces y mis aguas. Es mí trago de autor.
Y hoy lo comparto con ustedes.