El Café de la Tertulia

El Café de la Tertulia Entre el aroma del café y la voz de la palabra, se abre el misterio de la vida. Reflexiones, poesía y artículos sobre la vida, la fe y la sociedad

15/05/2026
15/05/2026
15/05/2026

Bajo la Luna y el Perfume del Jazmín.

Hay noches en las que el tiempo parece detenerse lentamente,
como si el mundo comprendiera que existen recuerdos demasiado hermosos para dejarlos morir.

Entonces la música comienza a sonar.
Amorcito Corazón, Cenizas, La vida no vale nada y Sabor a mí se escapan lentamente desde algún rincón del alma, mientras la luna llena ilumina balcones antiguos y el perfume del jazmín invade la noche con su ternura invisible.

Y en medio de esa atmósfera aparece ella…
la mujer amada.

No llega haciendo ruido.
Llega como llegan los grandes sentimientos: despacio, profundamente y quedándose a vivir en la memoria.

Su mirada transforma la nostalgia en esperanza.
Su sonrisa convierte las heridas del pasado en simples cicatrices del camino.
Y su presencia hace comprender que todavía vale la pena creer en el amor, aun en tiempos donde muchos han olvidado la ternura.

Porque amar no es solamente tomarse de las manos o pronunciar palabras bonitas.
Amar es encontrar refugio en otro corazón.
Es escuchar juntos una canción antigua mientras afuera la noche envejece lentamente.
Es descubrir que existen silencios capaces de abrazar más que mil discursos.

Quizá por eso los boleros sobreviven al tiempo.
Porque hablan de nosotros:
de lo que perdimos, de lo que soñamos y de aquello que todavía esperamos encontrar.

Y mientras la luna siga apareciendo sobre los tejados del mundo, mientras exista una canción capaz de estremecer el alma y un perfume de jazmín viajando en el viento, el amor continuará resistiendo entre las ruinas de la prisa y el olvido.

Porque al final, quien aún se emociona con una vieja melodía…
todavía conserva intacta la capacidad de amar.

¡Que viva el amor, los recuerdos hermosos y las canciones que salvan el alma!

Luis Carlos Rojas Mayorga
Mayo 14 de 2026.

09/05/2026

.Madre: presencia eterna

Mamá…
palabra breve, pero infinita.
Eres raíz cuando la vida tiembla,
y cielo cuando el alma necesita abrigo.

A ti, madre que aún caminas entre nosotros,
que madrugas en silencio y amas sin medida,
gracias por sostener el mundo
sin pedir aplausos ni despedidas.
Eres el latido constante de lo que somos,
la ternura que no se agota,
la fe que no se rinde.

Y a ti… madre que ya habitas la eternidad,
que te fuiste dejando tu luz encendida en nuestra memoria:
no hay ausencia que borre tu nombre,
ni distancia que enfríe tu amor.
Vives en cada gesto aprendido,
en cada palabra que nos enseñaste,
en cada oración que hoy se eleva
buscando tu abrazo en Dios.

Madre…
presente o ausente,
sigues siendo refugio.
Porque quien ama como tú,
no se va…
se queda para siempre habitando el alma.

Luis Carlos Rojas Mayorga
Mayo 12 de 2026

08/05/2026
“Viejo, despacio… que así lo saborea y lo deleita mejor”Una reflexión sobre la prisa del mundo moderno, la pérdida de la...
08/05/2026

“Viejo, despacio… que así lo saborea y lo deleita mejor”

Una reflexión sobre la prisa del mundo moderno, la pérdida de la contemplación y la necesidad de volver a saborear la vida con humanidad.

Tal vez todavía estamos a tiempo de volver a conversar sin afán, de escuchar sin cálculo y de recordar que el verdadero valor del ser humano no cabe en una cuenta bancaria.

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Viejo, despacio… que así lo saborea y lo deleita mejor Hay frases que no envejecen porque no nacieron en los libros, sino en la vida misma. Mi abuela, mujer de pocas letras pero de inmensa sabiduría, solía decirle a mi abuelo mientras compartían el café de la tarde: “Viejo, despacio… que ...

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