23/06/2026
Los puestos son temporeros pero el cómo tratas a los demás, permanece.
Cualquiera puede ocupar una silla de poder. No todos saben ejercerla con dignidad.
La verdadera grandeza no se mide por el puesto que tienes, sino por cómo tratas a quienes dependen de ti, trabajan contigo o simplemente se cruzan en tu camino.
El respeto no se impone. Se gana.
La autoridad no se grita. Se demuestra.
Y la humildad nunca pasa de moda.
Porque cuando el título desaparece, lo único que permanece es la huella que dejaste en los demás.
Lcdo. David Santiago Arzola
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