30/05/2017
Picarones
del libro, BUENAZO
800 recetas para la cocina y el buen vivir.
proximamente.
"No hay camino marcado que conduzca al hombre a su salvación; este debe inventar constantemente su propio camino. Pero para inventarlo, el hombre es libre, es responsable y no tiene excusas. Es en el donde reside toda esperanza"
Ideas de jean Paul Sartre en años de fin de la segunda guerra, en donde la gente al descubrir el horror, la barbarie y la destrucción ocasionada por los hombres, buscaba nuevas respuestas que definan su libertad y existencia.
Unas ideas, un escenario y unas emociones que hoy parecieran tocar nuestro vivir. En efecto, son muchas las señales que cada mañana de estos tiempos parecen desmoronar nuestro animo. Corrupcion, intolerancia, catástrofes, incertidumbre. Todas ellas solo circunstancias a las que toca sobreponernos de la misma forma en que la mayoría hemos hecho desde siempre. Enfrentando a la decepcion y el miedo, con la acción. Seguros de que somos nosotros los únicos que hacemos nuestro camino, que solo nos queda avanzar.
Imaginemos por ejemplo una receta que a otros le sale como si fuera algo natural pero a nosotros no nos sale. Unos picarones por ejemplo. A unos gracias a haberlo hecho día tras día, o porque tienen habilidad en las manos, la masa les sale siempre aireada y crujiente y el hueco les sale perfecto. A otros en cambio les sale mal incluso practicando un poco. Y es allí cuando de pronto aparece la voluntad que nos determina. Podemos abandonar la batalla y refugiarnos en la idea de que no hemos nacido para hacer picarones, podemos acudir a los brazos de una picaronera que nos lo haga, o podemos practicar hasta que la masa nos salga crocantita y el hueco perfecto.
Como en todo, en nuestras manos esta decidir el camino que queremos tomar. Queriamos hacer picarones, al final, los haremos o no?
Aqui la receta por si se animan.
Cocinamos un cuarto de kilo de camote amarillo y medio kilo de zapallo macre en una olla con poca agua hasta que estén bien cocidos, colamos, guardamos su agua y pasamos ambos por el prensa papas aun calientes. Reservamos. Mientras, diluimos unos cincuenta gramos de levadura fresca con una cucharadita de azúcar, pizca de sal y un poco del agua de cocción que guardamos. Ahora dejamos que fermente la mezcla bien tapado en zona templada por una media hora luego de lo cual lo mezclamos con el puré de camote zapallo. Es momento de añadir medio kilo de harina sin preparar poco a poco, batiendo con cariño. Echamos un chorrito de licor de anís y seguimos amasando y batiendo hasta que nuestra masa de pronto parece cobrar vida y querernos hablar con esas burbujas que irán apareciendo. Tapamos la masa y la dejamos reposar tres horas aproximadamente en un lugar esta vez con cierto calorcito.
Todo es referencial como verán y dependerá mucho de su capacidad de observación para salir bien parado. el calor es diferente, la humedad es deferente, las levaduras son diferentes, los camotes y zapallo son diferentes. Seria casi un milagro que le salga bien en la primera.
Seguimos.
Echamos abundante aceite en una olla grande o paila. Mojamos nuestras manos y dedos con agua. Cogemos un poquito de masa y con los dedos hacemos un huequito en el centro y lo soltamos con delicadeza sobre el aceite, casi acomodandolos. Es cuestión de practica.
Freimos a fuego suave, hasta que este doradito. Los retiramos con una vara que introducimos sobre cada picaron y los bañamos con una miel que hacemos mientras reposaba la masa cocinando medio kilo de chancaca con cinco clavos de olor, una rama de canela, dos hojas de higo y medio litro de agua hasta que va cogiendo punto de miel.