19/04/2017
En la era industrial las consignas populares eran:
- "Estudia y consigue un empleo."
- "Cuida tu trabajo, es algo estable"
Asimismo, los paradigmas empresariales eran otros. El paradigma sostenía que para hacer empresa, usted debía tener dinero. Entonces ibas al banco por un préstamo o demorabas un tiempo ahorrando para hacer un capital. El paradigma sostenía que:
- "Para tener un negocio necesitas un local y empleados."
- "Para hacer un negocio necesitas máquinas, mercadería"
La lógica predominante era: "Compra barato, vende caro." En cierto modo, es un principio que se seguirá cumpliendo pero que, para los pequeños niveles de comercio, ya no determina las ganancias. En otras palabras, es una técnica que les funciona a los grandes inversionistas, pero ya no a la señora que tenía su tienda de ropa.
Otro pensamiento sostenía que el empresario de la era industrial debía "reducir al máximo los costes de producción." Era la teoría de la administración basada en la escasez: para que el empresario se quede con el pedazo más grande de la torta, a todos los demás debía repartir migajas. Y así teníamos empresarios explotadores, de esos que ven al ser humano como un recurso. La gracia, como se ha demostrado después, no es enfocarse en repartir un pequeño pastel, sino en esforzarse para construir un pastel más grande: así todos ganan.
Señores, la era industrial ha terminado. Los tiempos han cambiado, la economía a cambiado... ahora el que tiene que cambiar es usted.
Hace años vivíamos tiempos de estabilidad, hoy vivimos un tiempo de cambios. Hemos visto como empresarios del rubro textil ya no saben qué hacer ante la explosión China: China vende prendas más baratas que ellos. ¿Qué hacen? Tienen dos opciones: ir a llorar ante el gobierno para que los proteja y así morir lentamente, o reinventarse.
Todos hemos visto como el negocio fotográfico de Kodak, murió. Kodak decidió rechazar la cámara digital y dio paso a otras empresas al desarrollo tecnológico. Señores, eso le pasa a las grandes empresas, también a los pequeños negocios.
La tecnología no pide permiso. Otro negocio que asiste a su funeral es el taxi: tal y como lo conocemos, el taxi está desapareciendo. Recientemente una gran empresa puso en marcha sus vehículos autónomos. En los próximos años veremos taxis sin chófer, carros programados.
Para nuestros fines, la cuestión de fondo es que la era de la información trae consigo más oportunidades para lo que están despiertos:
Hoy día existen plataformas como Clickbank que le permiten hacer mucho a dinero a cualquier persona que solo tenga una computadora y acceso a Internet.
Otro caso notable - no por los millones que factura, sino por lo curioso del negocio - es un caso que conocí en México. Un muchachito de 17 años ganando 5 mil dólares al mes. ¿Cómo lo hace? Una fórmula muy simple: Ha hecho su agencia de publicidad digital enfocada en facebook. ¿Que ha necesitado? Una computadora y acceso a Internet. ¿En qué consiste su negocio? El muchacho a identificado pequeños negocios que van en alza pero que no tienen presencia en la red. Justo ahí es donde entra él. No tiene local, no tiene empleados: solo una computadora. Su negocio es portátil, puede trabajar en cualquier parte del mundo.
Las reglas han cambiado. Los mercados muestran más apertura. Pero pensando como se pensaba en la era industrial, usted será "un jugador dinosaurio."
Señores, no necesitamos más dinero. No necesitamos más préstamos, necesitamos una nueva mentalidad. Acuérdese de esto: al mercado no le interesa nuestra edad, sino nuestra propuesta.