02/12/2023
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🟪 En recuerdo de José Manuel Cuesta “Camachín”
✅Un devoto de la Virgen de las Nieves, aficionado al mundo del toro, que se ganó el cariño y la amistad de todos los lebaniegos
La muerte tan temprana por enfermedad, de José Manuel Cuesta, conocido cariñosamente como “Camachín”, nos ha llenado de dolor a los vecinos de la villa de Potes, lugar donde vivía junto a su esposa Begoña, y sus dos hijos, Nicolás y Claudia, y a los vecinos del resto de la comarca lebaniega, ya que todos le conocimos y disfrutamos de su amistad.
Porque “Camachín” era una persona querida y entrañable, muy popular, amigo de sus múltiples amigos, alegre, y con un gran corazón. Siempre había un momento para disfrutar de su compañía, de charlas informales a la luz de la lumbre o tomando un aperitivo, donde recordábamos a otras personas que formaron parte de su vida.
En su juventud, Camachín había emigrado a Guatemala, donde trabajó durante varios años en la hacienda de su tío Armando Cuesta, que se dedicaba a la ganadería y al algodón. A su regreso a Potes, se dedicó a la hostelería: primero trabajando junto a sus tíos Mariano y Pepe Camacho, en el bar Los Camachos, en la plazuela del Llano, y más tarde, al frente del mesón Los Camachos, ue regentó durante varios años en un local familiar situado frente a la residencia de la Tercera Edad. Fue allí donde conoció a Begoña, la que se convertiría en su esposa. Su etapa de hostelero concluiría en otro establecimiento de la familia, el mesón Los Tres Camachos, en Valmeo.
Su último trabajo antes de caer enfermo fue realizando labores de limpieza para el Ayuntamiento de Potes. Seguro que el alcalde de la villa, Javier Gómez, los miembros de la Corporación municipal y sus compañeros ya le echan en falta, porque fue una persona muy querida y entrañable para todos ellos.
Siempre tuvo un cariño especial a los pueblos de Porcieda y Tudes (Vega de Liébana), donde discurrió su infancia, y a donde subía a menudo acompañando a su tío Mariano Camacho. Nunca faltaba, en el mes de agosto, a la fiesta de la Virgen de las Nieves, en Porcieda, participando en la procesión que traslada la imagen de la Virgen hasta la ermita. Transmitió esta tradición a sus hijos, que sin duda seguirán acudiendo cada año a esta cita recordando a su padre.
Su matrimonio con Begoña, natural de San Andrés (Cabezón de Liébana) le cambió la vida. De esta unión nacieron sus hijos, Nicolás y Claudia, que lloran su pérdida.
Aficionado al mundo del toro, participó junto a cuadrillas lebaniegas en los ruedos de las fiestas de Potes, y de otras localidades cántabras, en unas citas en que lo importante era disfrutar del momento y pasar un rato agradable. Disfrutó también de la caza del jabalí o de la perdiz, así como con la cría de ganado caballar. Cocinar para sus amigos, o cantar tonadas de nuestra tierra, fueron esos momentos donde “Camachín”, fue feliz rodeado siempre de buenos amigos.
A su viuda Begoña, a sus hijos, Claudia y Nicolás, hermanos, y resto de familia, mi más sentido pésame.
Pedro Álvarez