08/03/2021
El lider indiscutible de la revolución de la Ribeira Sacra tiene nombre de mujer, Esther Teijeiro.
Ahora recuerda aquel momento de inspiración sentada en la pequeña bodega de vino ecológico que creó en el 2000, Adegas Diego de Lemos, con 85 años de vitalidad y varios premios en el cesto: “Me paré y pensé: ‘Esta tierra está enferma. No echa hierba’. Y me acordé de mis padres, de que ellos no usaban ni herbicidas, ni insecticidas. Ahí empezó todo, pero fue muy duro porque nadie creía en mí”.
Sus colegas viticultores se rieron de ella. Le auguraron: “Vas a matar de hambre a tu familia”
Fueron tres años de reconversión de cepas y burocracia. La agricultura ecológica no estaba entonces en su vocabulario. Ella lo llamaba producir “sano”. “Lo hice sin permiso de mi marido y eso ya fue una revolución, pero estaba convencida de que era el futuro”, reflexiona. Empezó a proteger los cultivos de la contaminación química separándolos del resto con mamparas. Bajo sus vides brotó un manto verde. “Mira cómo florecen tus viñas, Esther”, bromeaban sus vecinos. El primer año bajó la producción porque “la tierra no estaba acostumbrada”, pero luego se recuperó, y resulta que nadie murió de hambre en casa de Esther.
A la viticultura en esta ribera la llaman heroica por el esfuerzo que requiere acceder a las cepas. Antes los cestos de uva se bajaban al río para cargarlos en barcas; ahora se suben a la carretera y se meten en un camión. Ella le quita importancia al poderío de su menudo cuerpo octogenario: “Ya solo trabajo 8 o 10 horas al día”.
Para llevártela a casa!!
Ejemplo a seguir nos declaramos muy fans de esta mujer del vino.