Los hermanos Joaquim y Marià Vayreda y Vila, que frecuentaban París con motivo de sus actividades artísticas, asimilaron allí un tipo de iconografía conocida con el nombre de Arte de San Sulpicio, dado que lo desarrollaban buen número de artistas instalados en el barrio parisiense que lleva el nombre del santo. Berga y Boix, llevó a cabo un ensayo técnico destinado a dar ocupación a los alumnos av
entajados de la Escuela de Dibujo de Olot, ofreciéndoles la posibilidad de desarrollar profesionalmente su capacidad artística. De esta mutua colaboración nació la primera industria de imaginería religiosa, que arraigó acto seguido en la población y constituye actualmente una de sus actividades artesanales más peculiares y conocidas. En 1880 la sociedad se llamaba "Vayreda, Berga y Cía", que se transformó dos años después en "EL ARTE CRISTIANO". Numerosos artistas, entre los cuales se encuentran escultores con prestigio internacional han pasado por los talleres de esta empresa decana, creando imágenes que han dado prestigio a la marca y han estado también exportadas a varios países de los cinco continentes. Las estátuas realizadas en pasta cartón madera tienen la concesión afirmativa por parte de la Sagrada Congregación de ritus e indulgencias. La industria de los Santos en Olot es fruto de varias circunstancias:
En el año 1850, en Olot, había una actividad textil muy importante (algodoneros, tejedores,...), provinente de la industria de las indianas. Fruto de ésta, encontramos una base artesanal asentada. Para apoyar esta industria, se había fundado la Escuela Pública de Dibujo (impulsada por el Obispo Lorenzana en el 1783), que enseñaba a los jóvenes aprendices las artes gráficas de las indianas. Más tarde, el artista Joan Carles Panyó fue director de esta escuela durante muchos años y ejerció una gran influencia sobre numerosos discípulos. Por otra parte, a finales del siglo XIX se vivió un periodo de recuperación religiosa, ya iniciado por Balmes, que hace que la iconografía estuviera muy arraigada a la cultura occidental en general y a la catalana en particular. Los hermanos Vayreda y el abuelo Berga recogen este legado y lo transforman en una nueva industria: la imaginería religiosa. Los impulsores del El Arte Cristiano aprovecharon pues todas estas circunstancias y crearon una industria en aquellos momentos novedosa y próspera. Tanto es así, que pronto encontramos otros ejemplos en el mismo sentido (hasta 20 talleres a principios del siglo XX). Actualmente lo que pretende la empresa es dar a conocer éste patrimonio cultural único en el mundo con más de 2.000 modelos de escultores como Ache, Alentorn, Blay, Devesa, Llimona....
La industria de los Santos, que ahora vemos como un anacronismo, fue por lo tanto en su día innovadora. Si hacemos un repaso a las tradicionales formas que se utilizaban a mediados del siglo XIX para amoldar las imágenes y los materiales empleados, nos damos cuenta que la industria de santos de Olot y, particularmente El Arte Cristiano, serían innovadores al introducir un nuevo material y una nueva técnica de moldeaje, en concreto nos referimos a la pasta cartón madera, que representó una mejora sustancial en la producción de santos, pues suponía: menos tiempo de moldeaje, más ligereza de las piezas y más resistencia del material. Así pues, aplicando principios elementales y aprovechando las circunstancias, se desarrolló una industria que llega hasta nuestros días. Esta industria vivirá un tiempo de esplendor y prosperidad, fruto de la cual se desarrollan experiencias parecidas en toda la zona. Al mismo tiempo, como todas las industrias influyentes, desarrolló también una serie de oficios a su alrededor. Entre estos, es muy destacable la tradición artística que han seguido muchos olotenses y que, merecidamente, es conocida en todas partes. El Arte Cristiano es hoy una empresa de auténtica tradición artesanal que ha sabido adaptarse a los tiempos modernos. Ha pasado por etapas exitosas y por instantes difíciles, pero ha sabido evolucionar en el tiempo, adaptándose siempre al mercado y a las circunstancias. Por eso es por lo que está en condiciones de ofrecer la tradición más pura junto con la experiencia de los años que la avalan a la vez que incorpora las mejoras tecnológicas del momento presente. La combinación Tradición - Experiencia - Modernidad hacen que El Arte Cristiano sea una empresa modelo con más de cien años de historia - desde finales del siglo XIX (1880) hasta nuestros días -. Durante todo este periodo las relaciones de producción han cambiado a la vez que el proceso de producción se mantiene casi intacto y fiel a sus orígenes. La informatización de los almacenes y la renovación de los moldes permite la fabricación de las estatuas en otros materiales y por tanto la posibilidad de ofrecer nuevas oportunidades de negocio y mejorar los procesos productivos