22/03/2021
El equinoccio de primavera es un punto crucial en el calendario y en el ritmo de vida del planeta. No solo significa el fin del invierno y un aumento de la temperatura, sino que también tiene implicaciones mitológicas y espirituales que se traducen en una variedad de rituales y tradiciones con los que se festeja el renacer de la naturaleza.
Durante este fenómeno astronómico, el sol se ubica justo en el ecuador celeste, saliendo por el este y poniéndose por el oeste. Esto, además de generar abundante luz solar, causa un curioso efecto: la noche y el día tienen la misma duración en todo el mundo (excepto en los polos).
De ahí su nombre, ya que la raíz etimológica de equinoccio proviene del latín “aequinoctium" (aequus nocte) que significa "noche igual". Por lo tanto, si durante este fascinante fenómeno pudiéramos observar el planeta desde algún punto alejado, se podría percibir una división perfecta con una parte completamente iluminada y otra de las mismas dimensiones totalmente en la penumbra.
En Ecuador se celebra con rituales en varias partes del país uno de ellos es en Pacto, Nanegalito de dónde viene nuestro maravilloso café -to. La celebración es parte de una costumbre ancestral de recordar la fiesta indígena del equinoccio de primavera, que se cumple el 21 de marzo de cada año. Según la organización Sumak, desde un día antes se celebra el Mushuk Nina (Fuego Nuevo), tiempo en el cual el sol emana la luz sin sombra. De acuerdo con la creencia ancestral, esa energía debe ingresar al cuerpo humano, para alcanzar la armonía.
Por eso creemos firmemente en que alcanzamos la armonía tomandonos una buena taza de café de nuestro Quitsa-to. Nuestro ritual.