29/08/2026
Antes de Bloomsbury, el manuscrito de J.K. Rowling pasó por una docena de editoriales que dijeron que no.
El editor que finalmente lo firmó le recomendó conseguir un trabajo de día, porque con libros infantiles no se ganaba dinero.
La razón por la que se publicó no fue un informe de lectura. Fue Alice Newton, de ocho años, hija del presidente de la editorial, que leyó el primer capítulo y pidió el resto.
El criterio profesional falló doce veces seguidas. El de una niña, ninguna.
¿Cuál es el libro que alguien te dijo que no valía la pena?