11/04/2026
El lomo salteado que nace del cariño
No soy chef, nunca lo he sido. Cocino como quien cuida, como quien abraza sin tocar.
Cuando preparo un lomo salteado, no empiezo con la carne, empiezo con la intención. Pienso que ese plato podría ser para mí, o para mis hijos, y eso cambia todo.
Corto la carne con calma, sin apuro, porque sé que el apuro se siente en el sabor. El aceite caliente suena como un aviso: ya es momento. Agrego el lomo y lo miro dorarse, como si también necesitara su tiempo para confiar.
La cebolla, el pimentón, el ajo… todo entra uno a uno, como invitados importantes. Remuevo con cuidado, no para impresionar, sino para que nada se sienta solo en la sartén.
No sigo recetas exactas. Sigo recuerdos, olores, lo que me dicta el corazón. Porque cuando cocino, cocino como si fuera para los míos, y eso siempre es suficiente. ❤️🌟🌟🌟🌟