14/03/2021
La fibra alimentaria está formada por partes comestibles de plantas y hongos que nuestro intestino delgado es incapaz de digerir o absorber y que llegan intactas al intestino grueso. La fibra alimentaria ingerida avanza por el intestino grueso donde es fermentada parcial o totalmente por las bacterias intestinales. Durante el proceso de fermentación, se forman diversos subproductos, entre ellos ácidos grasos de cadena corta y gases. Los efectos beneficiosos para la salud de la fibra alimentaria se derivan de la acción combinada del proceso de fermentación y de los subproductos resultantes. Las funciones de la fibra se pueden resumir según:
La función intestinal: La fibra alimentaria, especialmente la fibra insoluble, ayuda a prevenir el estreñimiento al incrementar el peso de las heces y reducir la duración del tránsito intestinal. Al mejorar la función intestinal, la fibra alimentaria puede reducir el riesgo de enfermedades y trastornos, tales como la enfermedad diverticular o las hemorroides y puede tener un efecto protector frente al cáncer de colon.
Los niveles de glucosa en sangre: La fibra soluble puede disminuir la velocidad de la digestión y la absorción de hidratos de carbono y, por consiguiente, reducir la subida de la glucosa en la sangre que se produce después de comer y la respuesta insulínica. Esto puede contribuir a que las personas diabéticas tengan un mejor control de la glucemia.
El colesterol sanguíneo: Los resultados de varios estudios epidemiológicos revelan otra función de la fibra alimentaria en la prevención de la enfermedad cardíaca coronaria (ECC), la de mejorar los perfiles de lípidos en la sangre, disminuyendo la incidencia del colesterol “malo”.
Por este y muchos motivos más, sigamos incorporando hongos a nuestra dieta!